Una jueza de Río de Janeiro ordenó suspender la demanda que Vasco da Gama presentó contra la concesionaria del Maracaná para poder recibir a Boca por la semifinal de vuelta. La decisión se apoya en un expediente paralelo y deja pendiente un recurso clave, en medio de la exigencia de la Conmebol de confirmar la sede antes del 10 de octubre.
La definición del estadio donde Boca visitará a Vasco da Gama por la semifinal de vuelta de la Copa Sudamericana sumó un nuevo capítulo, esta vez en la Justicia de Brasil. La jueza Adriana Laia Franco, del 2° Juzgado Civil de la Capital, ordenó suspender la demanda que el club brasileño presentó contra Fla-Flu Serviços S.A., la concesionaria del Maracaná, para intentar disputar allí el partido del 20 de octubre.
La magistrada fundó su decisión en la existencia de otro expediente que aborda la misma cuestión: una acción popular presentada el 29 de septiembre por un hincha de Vasco ante el 2° Juzgado de Hacienda Pública, también relacionada con la posibilidad de usar el Maracaná frente al Xeneize. El pedido cautelar fue rechazado en primera instancia, pero el demandante apeló y el recurso todavía debe ser resuelto por el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro. Para la jueza, aunque los procesos tienen diferencias, ambos buscan resolver si Vasco podrá ser local en ese estadio, por lo que advirtió sobre el riesgo de decisiones contradictorias.
La suspensión, de todos modos, no cierra la discusión: antes de avanzar, la jueza le dio 48 horas a Fla-Flu Serviços S.A. para responder al pedido de medida cautelar formulado por Vasco, mientras el tribunal de segunda instancia define el recurso de la otra causa.
El reclamo del club carioca surgió después de que el consorcio del Maracaná rechazara nuevamente su solicitud para trasladar allí el encuentro. El estadio es administrado por Flamengo y Fluminense, que ya habían negado pedidos similares durante el año para partidos contra Vitória y Palmeiras por la Copa de Brasil, con el argumento de la cantidad de encuentros y el desgaste del campo de juego.
Vasco sostiene que la cuestión no pasa por una preferencia, sino por una obligación reglamentaria. «São Januário no puede utilizarse para el partido en cuestión porque el Manual de Clubes de la Copa Sudamericana establece una capacidad mínima de 30.000 espectadores para los estadios que albergan partidos a partir de las semifinales», planteó el club ante la Justicia. Y agregó que la búsqueda del Maracaná «no obedece a una mera preferencia», sino a la necesidad de designar un recinto que cumpla con las exigencias de la competencia.
Mientras la sede sigue sin resolverse, la serie ya tiene días y horarios: la ida será el martes 13 de octubre a las 21.30 en La Bombonera y la revancha está programada para el martes 20 de octubre, también a las 21.30, en Brasil. La Conmebol exige tener la sede confirmada antes del 10 de octubre y, entre las alternativas que aparecen, asoma el Nilton Santos, el estadio de Botafogo que en un principio había sido descartado por su césped sintético.
Nota en base a Doble Amarilla, con asistencia de IA y editada por un redactor de ADNSUR.
