El sector gastronómico de Comodoro Rivadavia registra una ocupación nocturna cercana al 30%, mientras aumentan los emprendimientos informales de venta de alimentos, según la Asociación Empresaria Hotel Gastronómica.
Los restaurantes de Comodoro Rivadavia atraviesan un escenario de baja ocupación nocturna y cambios en los hábitos de consumo, según informó Juan Manuel Fernández, representante de la Asociación Empresaria Hotel Gastronómica. Fernández señaló que muchos establecimientos trabajan con una ocupación cercana al 30% durante la noche, mientras crece la aparición de emprendimientos informales vinculados a la venta de alimentos.
El dirigente indicó que la situación comenzó hace aproximadamente dos años y modificó la forma en que las personas consumen, pagan y deciden salir a comer. Uno de los cambios notorios es el aumento en el uso de tarjetas de crédito, que se ha vuelto una práctica habitual entre los clientes.
“En realidad esto viene ya hace 2 años. No sé si financian porque hay muchos locales que no pueden, no tienen plan de cuotas, pero en el caso del mío, siempre pagan con tarjeta de crédito en una cuota. Esto se ve ya hace 2 años. Antes era una novedad porque antes la gente pagaba en efectivo, mucho efectivo había y débito. Después vino Mercado Pago y todas las que sean billeteras virtuales y se empezó a usar muchísimo billetera virtual pero bueno, en este último tiempo se notó muchísimo el pago con tarjeta de crédito”, afirmó Fernández.
En cuanto a los horarios, Fernández explicó que los desayunos y almuerzos ejecutivos mantienen movimiento, pero la cena es el momento más afectado. “La gente hoy, el comportamiento de la gente en general es desayunos a la mañana, que sigue saliendo a desayunar. Estamos hablando de un ticket promedio entre 15,000 y 20,000 pesos, 25.000 por persona. Después los almuerzos con menú ejecutivo generalmente trabajan muy bien, se trabaja muy bien al mediodía con eso y la pastelería de la tarde también se mueve; los días generalmente se mueven jueves, viernes, sábado. Ahora, la cena a partir de las 7 de la tarde, 7:30, los restaurantes prácticamente están al 30% y hay días que no tienen movimiento”, sostuvo.
Los consumidores buscan alternativas para reducir el gasto, como compartir platos y modificar la frecuencia de salidas. “Hoy la gente por ahí decide pedir por una aplicación para que se lo lleven a la casa o el que salía generalmente dos, tres veces por semana, ahora está saliendo una vez. Se cuidan en el momento de pagar, piden platos para compartir; o sea la gente tiene voluntad de salir. El tema es que se fijan muchísimo en los precios y qué van a pedir”, declaró.
Fernández indicó que los establecimientos grandes enfrentan mayores dificultades por los costos fijos, mientras crecen emprendimientos pequeños. “Es muy curioso lo que pasa porque cierran restaurantes con una infraestructura muy grande. Los restaurantes muy grandes son los que peligran porque se les hace imposible soportar esta baja de consumo por los costos que tienen. Pero a su vez están abriendo un montón de emprendimientos chicos (pastelerías o hamburgueserías) que son muy pequeñas, que tienen un manejo mucho más acotado donde el dueño trabaja, tienen pocos empleados y el alquiler es asequible”, afirmó.
Además, desde la cámara observaron un incremento de la actividad informal. “Lo que sí notamos nosotros también es que hay gastronomía informal; siempre la hubo pero ahora es como que fue creciendo en este último año y medio de manera increíble, creció casi un 60%. Ante la necesidad de la gente, cuando empiezan a perder su trabajo, salen a vender empanadas, sándwich de milanesa, pizzas”, señaló Fernández.
El representante agregó que trabajan con Comodoro Turismo para formalizar a estos emprendedores, pero la informalidad se ha disparado por la necesidad. “En cuanto a la hotelería pasa exactamente lo mismo. Tenemos 2.800 plazas habilitadas en Comodoro y tenemos igual número o superior en lugares que no están registrados, que son alquileres temporarios o habitaciones. El riesgo de la falta de formalidad dentro de la hotelería es lo que le sucede a la persona, que no sabés si el calefactor ahora en invierno está bien colocado o si se está vulnerando su seguridad”, concluyó.
