Una jueza de familia habilitó el proceso con el objetivo de extraer muestras genéticas. La medida busca resolver un reclamo de filiación y establece un plazo de diez días para la presentación de posibles herederos.
La jueza subrogante Guillermina Sosa firmó una resolución que ordena la exhumación de un cadáver para someterlo a estudios genéticos, en el marco de un expediente reservado que persigue la confirmación de un lazo de sangre. La medida fue oficializada a través del último Boletín Oficial y detalla los pasos administrativos que deberán cumplirse antes de intervenir en el cementerio local.
Según precisa el documento judicial, los peritos forenses tendrán la tarea de extraer muestras biológicas de quien en vida fuera S. P. para avanzar con el cotejo de ADN. En su escrito, la magistrada aclara que el procedimiento tiene como único fin la «extracción de muestras biológicas para posterior estudio de ADN».
Para evitar futuras nulidades o conflictos con otros familiares del difunto, el juzgado otorgó un plazo perentorio de diez días para que comparezcan al proceso todos aquellos interesados o personas que se consideren con derechos legítimos sobre la historia o los bienes del causante.
Esta fase de notificación exige que la medida se replique también en los medios gráficos de mayor circulación de la ciudad. El objetivo es asegurar que ningún miembro de la familia desconozca la intervención sobre los restos y cuente con el tiempo suficiente para presentarse en el expediente iniciado el año pasado.
Una vez que se agote este plazo en la Oficina de Gestión Unificada del Fuero de Familia, el equipo de peritos podrá concretar la recolección del material genético necesario para que el laboratorio realice el estudio correspondiente.
