«Chiki» Carrizo, referente del rubro en la ciudad, afirmó que las ventas se derrumbaron desde diciembre y que debió reducir horarios y suspender el fiado para sostener el negocio.
La crisis económica afecta al consumo en Chubut, y uno de los sectores más golpeados es el de las carnicerías. El carnicero «Chiki» Carrizo describió una caída en la venta de carne que, según sostuvo, es la peor que recuerda.
Según explicó, la disminución comenzó después de las fiestas de fin de año y se profundizó mes a mes. «Desde diciembre, que fue el punto más alto, todos los meses vinimos vendiendo menos que el anterior. En mayo, por ejemplo, vendimos la mitad que en diciembre y enero. La venta viene demasiado tranquila», afirmó.
Carrizo señaló que los hábitos de consumo cambiaron y que las familias buscan alternativas más económicas. «El consumo de carne ha bajado muchísimo. Después de las fiestas vino en picada. La gente consume menos, busca ofertas, busca precios. Hay gente que sigue consumiendo asado, pero la cantidad bajó mucho», indicó.
El comerciante sostuvo que el problema afecta a todos los sectores comerciales, pero que los pequeños negocios son los que más dificultades enfrentan. «En el rubro carne, los comercios chicos nos vemos muy afectados, pero todos los rubros están así. Hoy estamos sobreviviendo, sosteniendo el día a día. Hoy estamos, pero mañana no sabemos», expresó.
La baja en la actividad obligó a tomar medidas dentro del negocio para evitar despidos. «No echamos ningún empleado, pero sí tuvimos que hacer los turnos más cortos. Hay chicos que antes hacían nueve horas y hoy hacen media jornada. Las sostenemos como se puede», indicó.
La situación también impactó en las donaciones a vecinos e instituciones. Carrizo afirmó que durante años colaboró con iniciativas solidarias, pero que hoy debe priorizar la continuidad de la empresa y los puestos laborales. «Me gusta ayudar, colaborar, pero hoy lamentablemente no se puede. Tenemos que priorizar a nuestros empleados y a la familia. Hay gente que nos va a pedir ayuda o colaboración todos los días, pero hoy estamos en una situación en la que, si hacemos las donaciones que hacíamos antes, tenemos que cerrar el negocio», declaró.
Otro cambio implementado fue la suspensión de las ventas fiadas, una práctica tradicional. «Antes trabajaba con fiado, por ejemplo, y lo tuve que cortar. Hasta ese punto tuvimos que llegar porque no se puede sostener si no. Esto es día a día», sostuvo.
Finalmente, Carrizo aseguró que nunca había visto una caída tan pronunciada en el consumo de carne, ni siquiera durante las restricciones por el coronavirus. «Nunca habíamos pasado una crisis así. Nunca se vendió tan poco. Ni en la pandemia», concluyó.
