El sector enfrenta un estancamiento histórico que ha duplicado el número de trabajadores dependientes de subsidios en un mes, generando situaciones de extrema vulnerabilidad.
La industria de la construcción en Puerto Madryn atraviesa uno de sus momentos más críticos en años. Según datos de la delegación local de la UOCRA, el número de trabajadores que dependen de subsidios provinciales para subsistir se duplicó en apenas un mes, alcanzando las 897 personas registradas.
El secretario de la UOCRA, Javier Moya, describió la gravedad de la situación en declaraciones a medios locales: «Antes no alcanzaba para los servicios, ahora no hay para comer y hay gente en situación de calle», advirtió, mencionando casos de familias que han tenido que recurrir a vivir en carpas en campings ante la imposibilidad de costear un alquiler.
El estancamiento laboral responde a una combinación de factores: la finalización de grandes proyectos estratégicos como la doble trocha y el parque eólico de Aluar, y una marcada retracción del mercado inmobiliario privado. Incluso la construcción de edificios residenciales, un sector históricamente constante, mostró una caída significativa.
Esta parálisis genera incertidumbre diaria. Cientos de obreros asisten a asambleas en el sindicato con la esperanza de una vacante, para luego retirarse sin noticias positivas. Moya señaló que, si bien existen proyectos en carpeta como las obras de la circunvalación, la remodelación del muelle y la construcción de 26 viviendas sociales, las demoras en las adjudicaciones chocan con la urgencia alimentaria de las familias.
Frente a este contexto, desde la UOCRA se impulsa una agenda de capacitación junto a la Secretaría de Trabajo de la provincia. Se espera el inicio de talleres de carpintería y armadura de obra en Puerto Madryn, además de cursos específicos de construcción en seco para mujeres en Trelew. El objetivo es preparar a la mano de obra local para cuando la actividad económica se reactive.
Por el momento, la comunidad de Madryn observa con preocupación cómo uno de los motores económicos de la ciudad se encuentra en punto muerto, a la espera de que la obra pública y privada logren destrabar la parálisis actual.
