PAMI y los cupos de atención en Comodoro: jubilados esperan meses o terminan pagando estudios particulares

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Profesionales de Comodoro Rivadavia advierten que los límites mensuales para facturar consultas y prácticas a PAMI generaron un «efecto bola de nieve»: hay estudios realizados en febrero y marzo que recién se están cargando al sistema ahora, meses después. El desfasaje no solo afecta a médicos y especialistas, sino que puede provocar que el sistema registre como reciente una prestación realizada hace mucho tiempo y dificulte el acceso de los jubilados a una nueva atención.

Profesionales de Comodoro Rivadavia advierten que los límites mensuales para facturar consultas y prácticas a PAMI generaron un «efecto bola de nieve»: hay estudios realizados en febrero y marzo que recién se están cargando al sistema ahora, meses después. El desfasaje no solo afecta a médicos y especialistas, sino que puede provocar que el sistema registre como reciente una prestación realizada hace mucho tiempo y dificulte el acceso de los jubilados a una nueva atención.

Un electrocardiograma realizado en marzo puede aparecer en el sistema de PAMI como si se hubiera efectuado en agosto. Una consulta que un profesional brindó hace meses puede recién ser facturada mucho tiempo después. Y un jubilado que necesita repetir un estudio puede encontrarse con una negativa porque, según el registro, ya utilizó recientemente esa prestación.

La situación parece difícil de comprender desde afuera, pero profesionales de distintas especialidades de Comodoro Rivadavia aseguran que se convirtió en parte de la dinámica cotidiana de atención a afiliados de PAMI durante 2026.

El origen del problema, según explicaron a ADNSUR, está en los cupos mensuales establecidos para consultas, estudios y prácticas, que limitan la cantidad de prestaciones que pueden ser cargadas y facturadas durante cada período.

De acuerdo con los testimonios recogidos, PAMI comunica a través del Colegio Médico una determinada cantidad de prestaciones disponibles para cada especialidad. Ese cupo debe distribuirse entre los profesionales que trabajan con la obra social en la ciudad.

Cuando el límite se completa, las nuevas consultas o estudios ya realizados quedan sin posibilidad de ser facturados dentro de ese período. Y allí comienza el problema.

UNA «BOLA DE NIEVE» QUE ARRASTRA PRESTACIONES DURANTE MESES

El mecanismo fue explicado de manera gráfica por un reconocido cardiólogo de Comodoro. «Es un desastre lo que está pasando con PAMI, recién estamos ahora haciendo las órdenes para facturar estudios que hicimos en febrero o en marzo», señaló.

El profesional puso como ejemplo lo que ocurre con los electrocardiogramas. Si una especialidad dispone, hipotéticamente, de un cupo de 40 estudios mensuales para un profesional pero durante ese período se realizan 70, solamente pueden cargarse 40. Los otros 30 quedan pendientes.

Al comenzar el mes siguiente, esos 30 compiten con los nuevos estudios realizados durante ese período. Si nuevamente se efectuaron 70, al cargar primero los 30 pendientes solamente quedaría espacio para otros 10. Los restantes 60 pasarían al período siguiente. «Ahí se empieza a generar una bola de nieve que no termina nunca», resumió el especialista.

El inconveniente no se limita a cuándo cobra el profesional. El desfasaje entre la fecha real de realización de una práctica y el momento en el que finalmente puede ingresar al sistema puede terminar repercutiendo directamente sobre el afiliado.

Esto ocurre porque los propios pacientes también pueden encontrarse con límites o restricciones para repetir determinadas prestaciones. Así, una práctica efectuada seis meses atrás puede aparecer cargada recientemente y generar dificultades para obtener una nueva autorización.

YO ME LO HICE EN MARZO, PERO APARECÍA COMO SI FUERA DE AGOSTO

Elena tiene 71 años y experimentó esa situación cuando necesitó realizarse un electrocardiograma como parte de los estudios prequirúrgicos para una operación. Cuando fue a solicitar la orden recibió una respuesta que no esperaba: según el sistema, ya se había realizado un electro recientemente. «Me dicen que no porque según el sistema yo me había hecho uno el mes pasado, entonces ya superé mi cupo. Les expliqué que no, que el último electrocardiograma me lo hice en marzo», contó.

La mujer insistió en que necesitaba el estudio para poder avanzar con su cirugía y que no estaba en condiciones económicas de abonarlo de manera particular. «Tuve que ponerme a discutir, a explicar y a pedirles por favor que me den una solución porque yo soy jubilada, no puedo pagar el estudio de forma particular», relató.

Finalmente apareció la explicación. El electrocardiograma efectivamente había sido realizado en marzo, tal como recordaba Elena. Sin embargo, por el atraso acumulado para cargar las prestaciones, el estudio había ingresado al sistema meses después. «Para el sistema me lo hice hace un mes, entonces me bloquea», explicó.

Su caso permite dimensionar un problema que, según advierten los profesionales consultados, puede adquirir una gravedad mayor cuando se trata de pacientes que necesitan controles frecuentes, seguimiento de enfermedades crónicas o estudios vinculados a tratamientos complejos.

«Imaginate lo que pasa con cuestiones más complejas, con pacientes oncológicos o con pacientes de edad más avanzada», planteó Elena.

TRAUMATOLOGÍA: PROFESIONALES ASEGURAN QUE DESDE ABRIL NO PUEDEN FACTURAR NORMALMENTE

Una situación similar fue descrita por Alexis Aguirre, quien señaló que las dificultades con los límites prestacionales comenzaron a profundizarse desde fines de 2025 y se hicieron especialmente visibles durante este año.

«La situación de PAMI es compleja. Es algo insólito y difícil de comprender, pero sobre todo es un problema que repercute en la salud y la calidad de vida de los pacientes mayores. Y también afecta a los profesionales», explicó.

Según relató, en traumatología el cupo no pertenece individualmente a cada médico, sino que existe una cantidad mensual de consultas que se distribuye entre los prestadores. Una vez alcanzado ese número, aseguró, el sistema deja de permitir la carga normal de nuevas consultas.

El problema se agravó progresivamente. «El primer mes se alcanzó el tope en el día 15, el segundo en el día 9, el tercer mes en el día 4 y ya en abril no se pudieron facturar nuevos estudios ni consultas», describió Aguirre.

El profesional afirmó que nunca recibieron información precisa sobre cuál es el número de prestaciones asignadas mensualmente ni bajo qué parámetros se determina. «Nunca nos dieron información acerca de cuál es ese cupo por mes. Esto va contra toda lógica», cuestionó.

Según su relato, durante un tiempo los profesionales optaron por seguir atendiendo y trasladar las consultas pendientes al mes siguiente. Sin embargo, esa alternativa terminó profundizando el atraso y generando una acumulación cada vez mayor.

Además, señaló que los prestadores recibieron a través del Colegio Médico una comunicación en la que se advertía sobre la imposibilidad de cobrar las atenciones realizadas una vez superados los límites disponibles.

TURNOS A CINCO O SEIS MESES Y JUBILADOS QUE TERMINAN PAGANDO

El impacto aparece entonces en ambos extremos del sistema. Por un lado están los profesionales que aseguran haber brindado consultas que no pueden facturar. Por otro, afiliados que encuentran cada vez mayores dificultades para acceder a una atención en tiempo razonable.

Aguirre sostuvo que, si un profesional ajustara estrictamente su agenda a la disponibilidad para facturar cada prestación, debería comenzar a ofrecer turnos a varios meses de distancia. «Si yo le tengo que dar un turno a un paciente para cuando vaya a poder facturarlo, termino dando turnos para cinco o seis meses», explicó.

En traumatología, agregó, la cantidad de prestadores disponibles para PAMI es limitada. Ante la imposibilidad de sostener determinados seguimientos en consultorio, afirmó que incluso ha vuelto a encontrarse con algunos de esos pacientes en el sistema público.

Aguirre realiza guardias ad honorem en el Hospital Alvear y contó que afiliados a los que anteriormente atendía en consultorio terminaron recurriendo espontáneamente al hospital ante las dificultades para continuar sus controles.

Según explicó, las cirugías mantienen otra modalidad que permite su cobro, mientras que las principales dificultades se presentan en consultas y determinadas prácticas ambulatorias. El escenario también genera otro efecto: pacientes que cuentan con cobertura terminan evaluando pagar de su bolsillo una consulta o estudio para evitar meses de demora.

Esto adquiere especial relevancia porque se trata de una obra social cuya población está integrada principalmente por jubilados y pensionados, entre ellos personas cuyos ingresos dificultan afrontar prestaciones particulares.

PAMI informa públicamente que las prestaciones contempladas dentro de su cartilla son gratuitas y que para acceder a especialistas y determinados estudios se requiere una Orden Médica Electrónica.

Además, desde febrero de 2026 el organismo comenzó a implementar un nuevo esquema prestacional para determinadas especialidades y prácticas, entre ellas cardiología, traumatología, diagnóstico por imágenes y consultas con especialistas. Según la explicación oficial, el objetivo de esa reorganización es ordenar la atención, fortalecer centros de referencia y brindar una respuesta más eficiente a los afiliados. Sin embargo, los profesionales consultados en Comodoro describen dificultades concretas vinculadas con los límites de prestaciones que pueden cargar y facturar.

EL PROBLEMA DETRÁS DE UNA FECHA

El caso de Elena muestra una de las consecuencias menos visibles del sistema. En una pantalla, la diferencia entre marzo y agosto puede parecer simplemente administrativa. Para un paciente de 71 años que necesita completar un prequirúrgico, puede significar encontrarse frente a una barrera para acceder a un estudio que necesita.

Los médicos consultados advierten que el retraso acumulado genera un círculo difícil de romper: prestaciones de meses anteriores ocupan el cupo actual, las prestaciones actuales vuelven a quedar pendientes y el atraso continúa creciendo.

Mientras tanto, la atención queda en el medio. «El problema es que muchos pacientes de años terminan sin atención por culpa de esto, o pagando de forma particular cuando cobran la mínima», resumió el cardiólogo consultado.

Para Aguirre, la discusión excede el reclamo económico de los profesionales. El punto central, sostuvo, es qué sucede con una población que necesita controles frecuentes y que, en muchos casos, no tiene otra alternativa económica para atenderse.

Porque detrás de cada consulta que no puede cargarse, cada estudio que queda pendiente durante meses y cada turno que se posterga, hay un afiliado que sigue necesitando atención. Y en una población mayor, donde el seguimiento médico muchas veces no puede esperar cinco o seis meses, un límite administrativo puede terminar convirtiéndose en una verdadera barrera para acceder a la salud.

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