Mirta Tundis, técnica en previsión y exdiputada nacional, analizó el sistema previsional y señaló que los créditos hipotecarios actuales requieren ingresos elevados. También cuestionó el impacto del monotributo en los haberes futuros.
La dificultad para acceder a una vivienda propia podría convertirse en uno de los principales problemas que enfrenten los futuros jubilados, según el diagnóstico de la técnica especialista en previsión y exdiputada nacional Mirta Tundis.
La especialista advirtió que una parte creciente de los adultos mayores podría llegar a la jubilación sin una casa propia y depender del alquiler con ingresos que, en muchos casos, resultan insuficientes.
Tundis vinculó esta situación con el deterioro de los ingresos previsionales y las dificultades que tienen actualmente los trabajadores para sostener una trayectoria laboral que les permita acceder a un haber suficiente. En particular, cuestionó el impacto que tiene el régimen de monotributo sobre el cálculo de las futuras jubilaciones.
El problema de la vivienda
Durante su análisis, Tundis señaló que los créditos hipotecarios disponibles actualmente requieren ingresos elevados que quedan fuera del alcance de muchas familias. Como ejemplo, mencionó las líneas ofrecidas por el Banco Nación y sostuvo que para acceder a determinados préstamos se necesita un ingreso familiar cercano a los $3.400.000, además de afrontar cuotas superiores a los $800.000.
“En un futuro cercano, ya no vamos a tener jubilados que tengan vivienda propia”, planteó la especialista, al describir un escenario en el que cada vez más personas llegarían a la tercera edad sin haber podido comprar una propiedad.
A esa situación sumó otro fenómeno que, según afirmó, ya puede observarse en las grandes ciudades: la presencia de adultos mayores que viven en la calle. “Tenés aquí en Capital Federal cada vez más gente que vive en situación de calle, adultos mayores en situación de calle. Esto quizás no se ve en las provincias o en los pueblos, pero en las grandes urbes sí se ve la situación”, sostuvo.
Monotributo y jubilaciones
Para Tundis, el problema habitacional está relacionado con un escenario previsional en el que los ingresos de los futuros jubilados podrían resultar insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.
La especialista explicó que el régimen de monotributo destina una proporción reducida de los aportes al sistema previsional. Según su análisis, actualmente se necesitan 24 monotributistas para financiar a un jubilado, mientras que en el sistema de trabajadores en relación de dependencia la relación es de entre tres y cuatro aportantes por cada jubilado.
“Hoy necesitas entre tres y cuatro aportantes en actividad en relación de dependencia para un jubilado. Vos vas a necesitar 24 monotributistas para un jubilado”, afirmó.
También advirtió sobre la situación de quienes combinan períodos de empleo registrado con años como monotributistas. Según explicó, esos aportes pueden ser considerados para alcanzar los años requeridos para jubilarse, pero también pueden incidir en el cálculo del haber cuando los ingresos registrados bajo el régimen simplificado son inferiores a los obtenidos durante la etapa de relación de dependencia.
Un sistema con ingresos cada vez más ajustados
Tundis sostuvo que el problema alcanza a buena parte de los jubilados actuales. Sobre un universo estimado en 7,5 millones de personas, indicó que unos 5,4 millones perciben la jubilación mínima o un monto apenas superior.
La especialista comparó esos ingresos con el costo mensual que, según su estimación, requiere una persona mayor para afrontar alimentación, medicamentos, transporte, servicios y vivienda. En ese contexto, señaló que muchos jubilados quedan por debajo de los ingresos necesarios para cubrir sus gastos básicos.
El panorama que describió también incluye cambios demográficos. Tundis sostuvo que la expectativa de vida en Argentina se ubica actualmente en torno de los 76 años y vinculó esa situación con dificultades para acceder a medicamentos, tratamientos y una alimentación adecuada, además del impacto del estrés económico.
De cara al futuro, planteó además interrogantes sobre una eventual reforma previsional y mencionó la posibilidad de cambios en la edad jubilatoria y en la cantidad de años de aportes requeridos. Aclaró que esas modificaciones dependerán de las decisiones que se adopten sobre el sistema vigente.
