El conflicto que paralizó durante cuatro días la actividad portuaria en Argentina se resolvió con un acuerdo que incluye una baja del 20% en las tarifas y la suspensión del decreto de desregulación.
El conflicto que mantuvo paralizados los puertos argentinos durante cuatro días llegó a su fin con un acuerdo entre el Gobierno nacional y los representantes del servicio de practicaje. El entendimiento incluyó una reducción del 20% en las tarifas y el regreso de las tareas de asistencia a la navegación.
La medida de fuerza había comenzado luego de que el Gobierno publicara el Decreto 690, que modificaba las reglas del practicaje con el objetivo de desregular la actividad y generar mayor competencia.
La reacción de los prácticos, pilotos y baqueanos fue inmediata: dejaron de aceptar nuevos servicios y la actividad portuaria quedó prácticamente frenada en todo el país. Más de 140 buques quedaron demorados y varias empresas comenzaron a evaluar cambios en sus recorridos para evitar inconvenientes.
Ante la magnitud del conflicto, el Gobierno decidió negociar y finalmente anunció la suspensión de la aplicación del decreto de desregulación.
«Se resolvió suspender la aplicación del decreto de desregulación del servicio de practicaje», informó oficialmente el Ejecutivo, que además confirmó la creación de una mesa de trabajo para analizar el futuro de la actividad.
Con el acuerdo, vuelve a regir provisoriamente el reglamento que estaba vigente desde 1991, mientras continúan las conversaciones entre las partes.
Desde el Gobierno habían señalado que el principal problema era el alto costo del servicio, al considerar que las tarifas de los prácticos tenían un fuerte impacto en la logística del comercio exterior.
El objetivo inicial de la desregulación era abrir el mercado, permitir el ingreso de nuevos profesionales y reducir los valores mediante mayor competencia. Sin embargo, la medida generó un conflicto que terminó paralizando una parte importante del movimiento de cargas del país.
Finalmente, la salida encontrada fue una negociación directa: una rebaja tarifaria, la suspensión de los cambios regulatorios y el regreso de los prácticos a sus tareas habituales.
