El Ministerio de Salud de Río Negro puso en marcha un operativo de vigilancia epidemiológica tras la detección de casos presuntivos de leptospirosis en San Carlos de Bariloche. Las muestras fueron enviadas al laboratorio nacional de referencia en Santa Fe para confirmar o descartar el diagnóstico.
El Ministerio de Salud de Río Negro, a través del Departamento de Vigilancia Epidemiológica, el Hospital Zonal de Bariloche y la Unidad Regional de Salud Ambiental (URESA) Andina Zona Norte, activó un operativo de investigación y control sanitario en San Carlos de Bariloche tras la detección de casos sospechosos de leptospirosis.
Según informó la cartera sanitaria provincial, los pacientes presentan un diagnóstico presuntivo y no definitivo, ya que los primeros análisis fueron realizados en un laboratorio privado de la ciudad. Las autoridades aclararon que aún no existe una confirmación oficial de la enfermedad.
Las muestras fueron enviadas al Laboratorio Nacional de Referencia de Leptospirosis (INER-Coni), con sede en la provincia de Santa Fe, donde se realizarán los estudios definitivos. El Gobierno provincial afirmó que continuará monitoreando la situación epidemiológica e informará a la comunidad a medida que se disponga de los resultados emitidos por la Red Nacional de Laboratorios.
Desde el Ministerio solicitaron evitar la difusión de información errónea y aguardar los resultados oficiales. El operativo desplegado incluye la coordinación entre distintas áreas sanitarias para contener la posible propagación de la bacteria mientras se espera la confirmación del diagnóstico.
Qué es la leptospirosis y cómo se transmite
La leptospirosis es una enfermedad producida por una bacteria que puede estar presente en la orina de ciertos animales como roedores, perros, vacas, cerdos, caballos y animales silvestres. El contagio se produce por el contacto directo con la orina de un animal infectado, o con agua y ambientes contaminados con dicha sustancia.
Dado que la bacteria sobrevive en lugares húmedos y protegidos de la luz, el riesgo de contraerla aumenta si se producen inundaciones o al desarrollar actividades recreativas como nadar, pescar, acampar o realizar deportes náuticos en ríos, lagos, lagunas y arroyos. La zona cordillerana, con sus múltiples espejos de agua, constituye un ambiente propicio para la circulación de la bacteria.
Síntomas y la importancia del tratamiento temprano
La enfermedad se manifiesta inicialmente como un cuadro gripal común. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y malestar general. Luego de esta primera etapa, la patología puede evolucionar hacia una segunda fase de mayor gravedad que, en casos severos, puede resultar mortal.
Ante la aparición de estos síntomas, especialmente si se han realizado actividades o tareas de riesgo, es necesario consultar a un médico en forma inmediata. El tratamiento incluye el uso de antibióticos y es más efectivo cuando se administra durante la primera semana desde el inicio de los síntomas. Dependiendo de la gravedad del cuadro, la medicación puede ser oral o intravenosa. En los casos más graves, el paciente requiere ingreso a una unidad de cuidados intensivos.
Medidas de prevención en el hogar y el campo
Para evitar la propagación de la bacteria, las autoridades sanitarias recomiendan una serie de medidas de cuidado en el ámbito urbano y doméstico: evitar la inmersión en aguas estancadas potencialmente contaminadas y procurar que los niños no jueguen en charcos o barro; combatir los roedores en domicilios y alrededores; utilizar guantes y botas de goma para tareas de desratización, desmalezado o limpieza de terrenos baldíos; y mantener patios y terrenos libres de basura, escombros y cualquier elemento que pueda servir de refugio para roedores.
En las áreas rurales, se aconseja consultar al veterinario ante la aparición de abortos en animales de producción, usar siempre calzado al caminar sobre tierra húmeda, protegerse adecuadamente durante las tareas de desmalezado y cosecha y, en zonas endémicas, vacunar a los perros y a las vacas.
