La mujer de 60 años, señalada como protagonista de un presunto episodio sexual a bordo de un vuelo de Copa Airlines, habló a través de su abogado y ofreció una versión alternativa de los hechos.
El escándalo ocurrido a bordo de un vuelo de Copa Airlines que unió Panamá con Rosario sumó en las últimas horas un giro inesperado. La mujer señalada como una de las protagonistas del presunto episodio en primera clase rompió el silencio a través de su abogado y negó de manera categórica la versión que se viralizó en medios y redes sociales.
Se trata de S.O., una rosarina de 60 años, divorciada, quien quedó en el centro de la polémica luego de que trascendiera que habría mantenido relaciones sexuales con otro pasajero durante el aterrizaje del avión en el Aeropuerto Internacional Islas Malvinas de Fisherton.
Sin embargo, según sostuvo su defensor, Jorge Resegue, “nunca hubo sexo” y toda la situación habría sido tergiversada.
De acuerdo con el relato del abogado, la mujer asegura que el episodio comenzó a partir de un intercambio incómodo entre pasajeros y una azafata durante el vuelo, en medio de turbulencias. “Uno de los pasajeros pidió un whisky, la azafata le dijo que no podía servírselo por las turbulencias y él respondió de mala manera. Entonces otro pasajero intervino y le dijo que era un maleducado. Eso fue todo lo que pasó”, explicó Resegue.
El letrado remarcó que su clienta jamás participó de una escena sexual y cuestionó cómo esa situación terminó derivando en una causa judicial por exhibiciones obscenas. Además, aseguró que en el expediente no existen testimonios formales que respalden la versión difundida públicamente ni tampoco constaría la presencia de menores de edad observando la supuesta escena, como trascendió en las primeras horas posteriores al aterrizaje. “Hasta el momento no hay imputaciones y tampoco se llamó a declarar a testigos”, afirmó.
Otro de los puntos que planteó la defensa tiene que ver con las características físicas de los asientos de primera clase. Según explicó, el sector cuenta con apoyabrazos fijos y amplios separadores que dificultarían concretar la situación que describieron algunos pasajeros. “¿Cómo pudieron hacer lo que contaron con esas divisiones y debajo de mantas? No tiene lógica”, cuestionó el abogado.
Mientras la investigación continúa en Rosario, la mujer atraviesa un delicado momento personal tras la enorme repercusión pública del caso. “Está muy angustiada. Difundieron su nombre y su fotografía por todos lados. Esto afectó su vida personal y laboral”, señaló Resegue. En ese contexto, adelantó que evalúan iniciar acciones civiles por la filtración de información privada y la difusión de la identidad de su clienta. “Estamos reuniendo elementos para avanzar con una demanda. Todavía no definimos contra quiénes será”, indicó.
La causa, que inicialmente estuvo en manos de la Unidad de Flagrancia, pasó luego a una fiscalía especializada en delitos contra la integridad sexual. No obstante, fuentes judiciales aclararon que el delito de exhibiciones obscenas no contempla penas de prisión, por lo que los tiempos de investigación suelen ser distintos a los de otros expedientes penales.
Mientras tanto, continúan apareciendo versiones cruzadas sobre lo ocurrido dentro del avión. La periodista Analía Bocassi, quien viajaba en el mismo vuelo, contó que la tripulación ordenó a todos los pasajeros permanecer sentados luego del aterrizaje porque había un “caso de seguridad nacional”. Minutos después, efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria subieron a la aeronave y realizaron un operativo que terminó con la demora de un hombre y una mujer. Según relató la comunicadora, pasajeros de primera clase bajaron “espantados” y uno de los involucrados habría descendido “con los pantalones bajos y tapado con una frazada”.
