En la goleada de Camioneros Patagónicos por 7-0, un gesto de cariño familiar entre una bisabuela y su nieto robó la atención, destacando el valor humano detrás del deporte local.
En el marco de la cuarta fecha del Torneo José Guerreiro de la Primera B de la Liga de Fútbol de Comodoro Rivadavia, el partido entre Camioneros Patagónicos y Stella Maris dejó un resultado contundente y una imagen que trascendió lo deportivo.
Camioneros Patagónicos se impuso por 7-0 en la cancha de Laprida, con goles de Matías Carrizo (2), Lauriano Ovando, Claudio Ojeda, Jacobo Dzaja, Jeremías Asencio y Marcos Bellido. Con este triunfo, el equipo dirigido por Matías Jara se posicionó como único líder de la Zona B, sumando 8 puntos y manteniendo su condición de invicto.
Sin embargo, el momento más destacado ocurrió al finalizar el encuentro. Celia, una bisabuela de 89 años, asistió al partido para ver jugar a su bisnieto, Agustín Herrera. Apoyada contra el alambrado, siguió el desarrollo del juego pese al viento y el trajín de la jornada. Tras el pitazo final, el saludo entre ambos, a través del alambrado, se convirtió en un símbolo de la esencia del fútbol barrial y el apoyo familiar.
La escena conmovió a los presentes, recordando que, más allá de los resultados, el deporte local se nutre de estas historias y vínculos que fortalecen a la comunidad.
