Un equipo de paleontólogos identificó restos de una nueva especie de dinosaurio carnívoro en la provincia de Neuquén, un descubrimiento que aporta información clave sobre la evolución de estos animales. El ejemplar fue bautizado Alnashetri cerropoliciensis y sorprendió a los investigadores por su tamaño: pesaba apenas un kilogramo y medía cerca de medio metro de largo.
Los científicos determinaron que este pequeño depredador habitó la Patagonia hace unos 95 millones de años, durante el Cretácico Superior, en un ambiente completamente diferente al actual.
El hallazgo se produjo en el yacimiento paleontológico de La Buitrera, dentro de la Formación Candeleros, una zona conocida por preservar restos de animales pequeños que convivían con los grandes dinosaurios herbívoros.
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Un corredor pequeño y extremadamente ágil
Los restos encontrados corresponden principalmente a huesos de las extremidades posteriores. Los análisis indicaron que la estructura de estas piezas presenta características únicas que no se habían observado en otros miembros de su familia.
En particular, la tibia muestra una cresta ósea que funcionaba como punto de anclaje para una musculatura muy desarrollada, lo que sugiere que el animal era un corredor rápido y ágil.
Los especialistas consideran que esta adaptación le permitía moverse con velocidad para escapar de depredadores más grandes en los antiguos ecosistemas patagónicos.
Un dinosaurio emparentado con las aves
El Alnashetri pertenece al grupo de los Alvarezsauridae, dinosaurios carnívoros que tienen un parentesco evolutivo cercano con las aves modernas.
Hasta ahora, los científicos creían que la reducción de tamaño en este grupo había ocurrido mucho más tarde en la historia evolutiva. Sin embargo, este ejemplar demuestra que el proceso de miniaturización ya estaba presente millones de años antes de lo que indicaban los registros fósiles previos encontrados en Asia o América del Norte.
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Cómo vivía el diminuto depredador patagónico
A diferencia de sus parientes más tardíos, que desarrollaron un dedo especializado para excavar hormigueros, este dinosaurio aún conservaba rasgos más primitivos en sus extremidades.
Los investigadores estiman que su dieta probablemente estaba compuesta por insectos y pequeños vertebrados que abundaban en los antiguos valles fluviales de la Patagonia.
En ese contexto, su tamaño reducido no representaba una desventaja, sino una adaptación que le permitía ocupar un nicho ecológico diferente al de los grandes carnívoros.
Un hallazgo que cambia la historia evolutiva
El estudio del fósil también permitió confirmar que el ejemplar no era una cría de una especie más grande, sino un adulto o subadulto de una especie naturalmente pequeña.
Para llegar a esa conclusión, los científicos utilizaron microtomografía computada, que permitió analizar la estructura interna de los huesos.
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Los resultados muestran que la reducción del tamaño corporal fue una estrategia evolutiva temprana y exitosa dentro de este grupo de dinosaurios.
Un ecosistema único en la Patagonia
La zona donde se encontraron los restos, cercana a Cerro Policía, sigue siendo uno de los lugares más importantes del mundo para estudiar dinosaurios pequeños.
En el registro fósil de la región también aparecen especies como Buitreraptor y la serpiente con patas Najash, que formaban parte de un ecosistema de microvertebrados único.
Los restos del Alnashetri cerropoliciensis se conservan actualmente bajo custodia del Museo Provincial Carlos Ameghino, donde continúan siendo analizados por especialistas.
