La iniciativa obtuvo 42 votos a favor y 21 en contra. Ahora deberá ser tratada en la Cámara de Diputados.
El Senado de la Nación aprobó durante la madrugada de este viernes la reforma de la Ley de Salud Mental y le dio media sanción al proyecto que ahora continuará su recorrido en la Cámara de Diputados.
La iniciativa consiguió 42 votos a favor, 21 en contra y ninguna abstención. El oficialismo defendió la necesidad de modificar la legislación vigente desde 2010, mientras que desde distintos sectores de la oposición cuestionaron algunos puntos y, especialmente, la falta de garantías sobre los recursos económicos para aplicar los cambios.
Durante el debate, la presidenta de la comisión de Salud, Ivanna Arrascaeta, sostuvo que la normativa actual necesita actualizarse y planteó que muchas internaciones terminan siendo una respuesta ante la falta de acompañamiento familiar y social.
En cambio, legisladores como Guillermo Andrada, Carlos Arce, Gerardo Zamora y Lucía Corpacci expresaron reparos y advirtieron sobre las dificultades de implementar una nueva ley sin financiamiento suficiente.
La defensa del proyecto estuvo encabezada también por Patricia Bullrich, quien sostuvo que la reforma busca permitir intervenciones a tiempo y mejorar la respuesta ante situaciones de riesgo.
¿QUÉ CAMBIA CON LA NUEVA LEY DE SALUD MENTAL?
Uno de los principales cambios está relacionado con las internaciones. La reforma modifica los requisitos para indicar una internación involuntaria y deja de exigir exclusivamente la intervención de un psiquiatra. Ahora podrá participar un médico, preferentemente con formación en salud mental, junto con otro profesional, con intervención de psicólogos en la evaluación.
La propuesta también busca ampliar las herramientas para actuar ante situaciones graves y establece modificaciones en los controles y las decisiones relacionadas con las internaciones y las altas.
Otro cambio importante es la ampliación del concepto de adicciones. La nueva normativa incorpora expresamente problemáticas como la ludopatía, es decir, la adicción al juego.
Además, contempla la posibilidad de realizar teleconsultas psiquiátricas en lugares donde exista poca disponibilidad de profesionales especializados.
La reforma establece nuevas pautas para el tratamiento de niños y adolescentes, con dispositivos diferenciados de los destinados a adultos. También incorpora el principio de autonomía progresiva, el derecho a ser escuchados y la protección de la confidencialidad.
En caso de que un menor deba ser internado en una unidad para adultos, esto solamente podrá ocurrir cuando exista una imposibilidad acreditada de otra alternativa y durante el menor tiempo posible.
En cuanto a los familiares, se delimita quiénes pueden intervenir en representación de los pacientes. Se contempla a los padres, los hijos, los cónyuges, los convivientes y los representantes legales. Si no aparecen personas responsables, el Estado deberá garantizar los apoyos y dispositivos comunitarios necesarios.
La iniciativa mantiene la prohibición de los manicomios y contempla distintas alternativas de atención, como tratamientos ambulatorios, asistencia domiciliaria, casas de convivencia, hospitales de día y centros de capacitación sociolaboral.
También incorpora planes de egreso para quienes atraviesen internaciones, con objetivos y seguimiento, además de la posibilidad de dejar indicaciones anticipadas sobre tratamientos que una persona acepta o rechaza en caso de no poder expresar su voluntad en el futuro.
Con la aprobación del Senado, el proyecto obtuvo media sanción y deberá ser debatido en la Cámara de Diputados. Si consigue el respaldo necesario, la reforma podrá convertirse en ley y modificar el sistema de atención de salud mental que rige en Argentina desde 2010.
Con información de Infobae, editada y redactada por un periodista de ADNSUR
