Los trabajadores de Vialidad Provincial de Neuquén rechazaron por unanimidad la propuesta salarial del Ejecutivo. El gremio UNAVP cuestiona que el aumento del 7% en dos tramos solo restituye descuentos de 2024 y advierte con paro si no hay nueva convocatoria.
Los trabajadores de Vialidad Provincial de Neuquén rechazaron este lunes la oferta salarial del Ejecutivo en asambleas realizadas en todo el territorio provincial. La decisión, según el Sindicato de Trabajadores Viales (STV), fue unánime y abre un nuevo capítulo de negociación con el Gobierno de Rolando Figueroa.
El secretario general del gremio, Carlos Roselli, explicó que el 7% ofrecido no constituye una mejora real: «Nos están dando un 1% para el 2027, porque el otro 6% no es que sea un aumento básico, es lo que nos sacaron en el 2024». El resto de la devolución se completa en enero del próximo año, por lo que el aumento efectivo se reduce a ese punto porcentual.
El reclamo se remonta a principios de 2024, cuando los estatales viales comenzaron a aportar un porcentaje mayor de su sueldo bruto a la caja jubilatoria y a la obra social. Según Roselli, ese incremento fue del 6% del bruto, y lo que el Gobierno presenta como suba salarial es la restitución escalonada de ese descuento. «Si vos lo desmenuzás, lo podés vender como quieras», sostuvo el dirigente.
Además del monto, el gremio cuestiona la incorporación de personal. Roselli señaló que el Ejecutivo elaboró de manera unilateral una nómina de 64 contratos eventuales: «El listado ese lo hizo solamente el Ejecutivo sin consultar a nadie y no da solución a la necesidad real que tiene Vialidad». Desde el gremio precisaron que desde 2022 se retiraron alrededor de 140 empleados entre administrativos y operativos, y que la propuesta de cobertura —un administrativo y 25 operativos— no compensa esa cantidad. Actualmente Vialidad Provincial cuenta con 581 trabajadores.
También se mencionan un expediente de ascensos y promociones sin definiciones y la demora en la reapertura del convenio colectivo de trabajo, que debía reabrirse en la primera quincena de febrero y recién se destrabó a fines de julio. «Perdiste cinco o seis meses de poder negociar», afirmó Roselli, quien también indicó que el Gobierno negó un adelanto a cuenta de esa negociación.
Roselli respondió al argumento oficial sobre el reequipamiento del organismo: «Cuando vamos a comprar para comer, no pagamos con chapas, ni con latas, ni con hierro, ni con equipos. Pagamos con plata».
El sindicato resolvió esperar una nueva convocatoria del Ejecutivo antes de endurecer el conflicto. La definición quedará atada a si el Gobierno reabre la mesa salarial esta semana.
