La petrolera completó ocho días y once horas de bombeo ininterrumpido entre el 2 y el 11 de julio, con 86 etapas ejecutadas y sin incidentes.
YPF marcó un nuevo récord operativo en Vaca Muerta al completar 203 horas continuas de bombeo durante operaciones de fractura hidráulica, el equivalente a 8 días y 11 horas de trabajo ininterrumpido. La marca se alcanzó entre el 2 y el 11 de julio en el bloque Bandurria, donde la compañía ejecutó 86 etapas de fractura sin registrar incidentes.
La operación fue monitoreada íntegramente desde el Real Time Intelligence Center (RTIC) mediante un esquema de fractura 100% remota y autónoma. En la práctica, esto significa que las secuencias de bombeo —presión, caudal, dosificación de arena y aditivos— se comandaron desde el centro de control sin intervención manual en boca de pozo.
El presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, declaró: «Este logro refleja una operación de fractura 100% remota y autónoma, con cero incidentes. Es un hito para Vaca Muerta que nos acerca aún más a los estándares del Permian y demuestra que, cuando apostamos por la innovación, la tecnología y la excelencia operativa, podemos competir con los mejores del mundo».
En el desarrollo no convencional, los tiempos muertos entre etapas —cambios de equipo, paradas técnicas, esperas logísticas— son el principal factor de costo por pozo. Sostener el bombeo durante más de ocho días seguidos comprime esos tiempos y reduce el costo de desarrollo, la variable que define la rentabilidad de cada bloque.
En junio, Vaca Muerta registró 2.760 etapas de fractura, el mayor volumen mensual desde el inicio del desarrollo masivo del shale argentino, con YPF concentrando alrededor de la mitad de las operaciones de la cuenca. El récord de Bandurria muestra que, además del volumen agregado, la operadora está trabajando sobre la eficiencia por equipo.
Según la compañía, la automatización, el monitoreo remoto y la optimización de las secuencias de fractura permiten reducir tiempos, mejorar la eficiencia y elevar la competitividad del shale argentino. El próximo test será la replicabilidad: un récord puntual confirma que el esquema remoto funciona en condiciones controladas; el salto de escala llega cuando ese estándar se traslada al conjunto de los sets de fractura activos en la cuenca y se traduce en una baja sostenida del costo por pozo.
