Josefina, vecina de San Martín de los Andes, afirma haber sufrido violencia física, psicológica y sexual por parte de su expareja. Pese a una causa penal abierta, un juez ordenó que la niña regrese con su padre bajo amenaza de multas y uso de la fuerza pública.
San Martín de los Andes, Neuquén. Josefina, una mujer que reside en esa localidad, declaró ante este medio que desde hace más de dos años enfrenta un proceso judicial vinculado a la tenencia de su hija de 6 años. Según su relato, la expareja, un arquitecto local, la sometió a violencia física, psicológica y sexual durante la convivencia, hechos que denunció en la Oficina de Violencia Doméstica de la Nación, donde el caso fue calificado como de “altísimo riesgo”.
La mujer señaló que, a pesar de las denuncias y de una causa penal en curso por abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo, la Justicia de San Martín de los Andes ordenó la restitución de la niña a la provincia de Neuquén. El incumplimiento de esa medida, indicó, podría derivar en multas de hasta 3 millones de pesos diarios y en la intervención de la fuerza pública para retirar a la menor del hogar materno.
Josefina detalló que convivió con su expareja durante cuatro años. Afirmó que los episodios de violencia se intensificaron tras la separación y que, en febrero de 2024, comenzó a registrar conversaciones en las que el hombre se mostraba agresivo. La Justicia le otorgó una restricción perimetral de 200 metros, pero según la mujer, las violaciones fueron recurrentes y no siempre fueron sancionadas.
La madre también relató que el régimen de cuidado establecía que la niña permaneciera con el padre tres noches cada 15 días. Durante esos períodos, dijo, se le impedía la comunicación con la menor. En otro episodio, aseguró que el hombre retiró el automóvil que ella utilizaba, dejándola sin movilidad, y que en una audiencia la jueza le señaló que “las mujeres en el pueblo se movían en colectivo y no se morían”.
Josefina indicó que, ante el agravamiento de la situación, se mudó a Buenos Aires junto a su nueva pareja y su hija para realizar un tratamiento médico a la niña. Allí, afirmó, la menor logró estabilizarse emocionalmente, inició tratamiento psicológico y retomó la escolaridad. Sin embargo, la Justicia de San Martín de los Andes ordenó el regreso de la niña a Neuquén.
En una audiencia reciente, según la mujer, la niña manifestó no querer volver a San Martín de los Andes y pidió que se le dijera al padre que no la llamara más. Josefina sostuvo que la menor se esconde y llora cuando el padre intenta comunicarse, y que existen videos de esas situaciones, aunque el juez consideró que publicarlos expone a la niña.
La mujer afirmó que pesa sobre ella una restricción judicial que le impide hablar públicamente del caso. También señaló que el hombre tiene contactos en el ámbito judicial local, lo que, según su percepción, condiciona las decisiones. La causa penal por abuso sexual aún no tiene fecha de juicio.
Josefina expresó su temor ante la posibilidad de que en los próximos días se ordene el uso de la fuerza pública para retirar a la niña. “Ella dijo claramente que quiere estar conmigo y que le tiene miedo a su papá”, concluyó.
