Un ataque ocurrido el domingo en el barrio Ceferino de Caleta Olivia dejó a un joven de 18 años con cinco heridas de arma blanca en la cabeza. La víctima fue trasladada a un centro médico y recibió 22 puntos de sutura.
Carlos Guardo, de 18 años, fue atacado el domingo cuando salía de su domicilio en el barrio Ceferino de Caleta Olivia para dirigirse a entrenar básquet. Según informaron fuentes oficiales, recibió cinco puñaladas en la cabeza y fue atendido en un centro médico, donde le realizaron 22 puntos de sutura.
El agresor fue identificado como E.G., de 33 años. La madre de la víctima declaró que el ataque fue premeditado y que el acusado había manifestado conductas violentas y delirios persecutorios durante la semana previa al hecho. “En su desquicio alucinó que nosotros le habíamos pinchado el caño de gas y estuvo toda la semana con eso”, afirmó.
La madre del agresor se presentó en el domicilio de la víctima para disculparse. “La mamá vino a pedirme perdón y dijo que está cansada de hacer denuncias y que nadie hace nada”, señaló la madre del joven herido.
Carlos Guardo relató que el ataque ocurrió mientras caminaba hacia su entrenamiento. “Sentí que alguien pasó cerca mío, pero no le di importancia porque estaba en el barrio y pensé que no iba a pasar nada”, recordó. Agregó que el agresor continuó golpeándolo mientras intentaba escapar. “Me seguía pegando en la cabeza. Yo no sabía con qué, solo sabía que me estaba desangrando mucho”, expresó.
El joven indicó que una vecina intervino al amenazar con llamar a la policía, lo que detuvo el ataque. “Si no salía la vecina y gritaba que iba a llamar a la Policía, ese tipo me iba a matar”, sostuvo.
Actualmente, Carlos permanece bajo observación médica debido a una hemorragia interna leve. La familia de la víctima informó que este martes presentarán una solicitud ante la Justicia para pedir medidas urgentes y evitar que el acusado regrese al barrio. “Él fue a matarlo. No voy a parar hasta que se haga justicia”, afirmó la madre.
Familiares del agresor habían solicitado previamente asistencia de salud mental para E.G., quien habría sido internado en ocasiones anteriores. La familia de la víctima cuestionó la respuesta de la Justicia y del sistema de salud mental.
