Un informe privado desglosó la estructura societaria del Vaca Muerta Oil Sur y estimó ingresos brutos por US$ 16.060 millones anuales a plena capacidad.
El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) —los 437 kilómetros que unen Allen, en Río Negro, con la terminal de exportación de Punta Colorada, sobre el Golfo San Matías— no es solo una obra de infraestructura: es un negocio con reparto accionario definido, financiamiento bancario internacional y una ecuación de rentabilidad que ya fue puesta en números.
El criterio del reparto societario es simple: pesa quien más produce. YPF concentra el 25% del consorcio, seguida por Pluspetrol con el 17% y Pan American Energy con el 11%. Vista Energy, Pampa Energía y Chevron tienen 10% cada una; Shell y Tecpetrol, 8% cada una; y Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) cierra la tabla con el 1% restante.
De dónde sale la plata. La inversión total ronda los US$ 3.000 millones. De ese monto, apenas el 30% sale del bolsillo de las socias. El 70% restante se financia con créditos internacionales aportados por Citi, JP Morgan y Santander. Es una arquitectura financiera poco habitual para una obra ejecutada íntegramente en la Patagonia y con activos argentinos como garantía.
La pieza que ordena ese esquema es el RIGI, que ofrece estabilidad normativa por 30 años. El paquete incluye una baja del impuesto a las Ganancias del 35% al 25%, amortización acelerada, exención de derechos de importación y de exportación pasados los tres años, y regalías que se negocian en una banda de entre el 13% y el 17%.
El ejercicio del barril a US$ 80. El informe plantea un escenario de referencia con el crudo a US$ 80 el barril, un costo de producción de US$ 45, regalías del 15% y el resto de las cargas impositivas: la ganancia neta por barril queda en US$ 14,25.
En la etapa final, con 550.000 barriles diarios, los ingresos brutos anualizados treparían a US$ 16.060 millones y la ganancia neta rondaría los US$ 2.861 millones. Para YPF, eso implicaría sumar unos US$ 715 millones anuales solo por este negocio: cerca de un 20% adicional sobre sus ventas de 2025, que fueron de US$ 18.000 millones.
El cronograma tiene fecha. La etapa inicial está prevista para diciembre de 2026, con una capacidad de 180.000 barriles diarios. Para marzo de 2027 ese número debería subir a 390.000, y recién en el segundo semestre de ese año se alcanzaría la capacidad contratada plena de 550.000 barriles por día. El techo, además, no es definitivo: el consorcio dejó abierta la posibilidad de ampliar hasta 700.000 barriles diarios si la demanda lo justifica.
El fondo del asunto es un desfasaje conocido en la cuenca neuquina: la producción de Vaca Muerta puede crecer más rápido que la infraestructura que la conecta con el mar. VMOS abre una vía de evacuación propia que elevaría la capacidad de salida del crudo argentino más de un 18% frente a 2025. La prueba de fuego llega en diciembre, cuando el primer barril entre al ducto en Allen.
