Un agente de la policía chaqueña mató a su padre, tomó como rehén a su hijo y luego asesinó a su expareja en Puerto Vilelas. El agresor fue herido en un enfrentamiento con las fuerzas especiales y está internado bajo custodia.
Un trágico episodio de violencia sacudió a la provincia de Chaco el martes por la mañana. Luciano Estudie, un policía de 34 años, asesinó a su padre, Luciano Alberto Estudie (57), en su vivienda del barrio Villa Libertad, en Resistencia, tras una discusión por el uso del auto familiar. Luego, utilizando ese vehículo, se dirigió al paraje Tres Bocas, en la zona de El Paranacito, Puerto Vilelas, donde secuestró a su expareja, Graciela Mabel López, y al hijo menor de ambos.
Cuando efectivos policiales llegaron al lugar, el agresor se atrincheró y apuntó con su arma reglamentaria contra la mujer. Tras liberar al niño después de varios minutos de tensión, las negociaciones continuaron sin éxito. Finalmente, Estudie disparó a Graciela en la cabeza, matándola en el acto, y luego abrió fuego contra los agentes. Un integrante de las fuerzas especiales logró herir al atacante en el rostro. Fue trasladado al Hospital Perrando, donde permanece internado bajo custodia policial, estabilizado tras una herida de arma de fuego con entrada en el mentón y salida en el rostro.
La investigación, a cargo de la fiscal de Género Noel Benítez, reveló que antes del femicidio, Estudie había asesinado a su padre en Resistencia. El cuerpo fue hallado por su hija en la planta alta de la vivienda. Durante los procedimientos, los investigadores encontraron el celular del acusado en el agua, un elemento que podría aportar información clave. La causa abarca los delitos de femicidio, parricidio y privación ilegítima de la libertad.
Graciela Mabel López, de 34 años, era estudiante del último año del Profesorado de Educación Especial con orientación en Discapacidad Intelectual en el Instituto San Fernando Rey. Familiares y amigos la recuerdan como una mujer comprometida, solidaria y dedicada a sus hijos. En redes sociales, se multiplicaron los mensajes de despedida y repudio al hecho, destacando el dolor por los tres niños que quedaron huérfanos.
