Juan Luna combate la falta de empleo formal vendiendo bandejas dulces y saladas en las calles de Comodoro Rivadavia, mientras continúa buscando una oportunidad laboral estable.
Desde hace un año, Juan Luna recorre las calles de Comodoro Rivadavia en busca de un trabajo formal, mientras se gana la vida como vendedor ambulante. Cada mañana, organiza su jornada entre el centro de la ciudad y el barrio Industrial, ofreciendo bandejas dulces y saladas a vecinos y trabajadores.
«Me llamo Juan Luna, ando siempre vendiendo. Salgo siempre a la mañana, estoy acá por el centro; ando por el barrio Industrial todas las mañanas, salgo a vender bandejitas dulces y saladas», relató sobre su rutina diaria.
El emprendimiento surgió gracias a un amigo panadero que le provee la mercadería. «Un amigo que es panadero, una panadería, así que ahí estamos, salimos siempre a full. Ahora que no hay laburo, siempre me la rebusco vendiendo en la calle; a veces vendo flores igual para los días especiales, para el Día de la Mujer, para el Día de la Madre», explicó.
Las bandejas tienen precios accesibles: «La bandejita la tengo a $10.000 o $12.000, la bandejita dulce y salada». A pesar del esfuerzo, su meta sigue siendo la estabilidad laboral. «Hace un año ando dejando currículum por todos lados, así que esperando si sale algo; ahora que está todo complicado», señaló.
Además de recorrer las calles, utiliza redes sociales para promocionarse: «Salgo en Facebook como Juan Luna Bostero». Su historia refleja la realidad de muchos trabajadores en la región que buscan alternativas ante la falta de empleo formal.
