Roberto Castillo, representante de la familia del padre de Ángel Nicolás López, anunció que presentará una denuncia por negligencia contra funcionarios judiciales y profesionales que intervinieron en la causa del menor asesinado en Comodoro Rivadavia.
En el marco de la investigación por el homicidio de Ángel Nicolás López, el niño de 4 años asesinado el pasado 5 de abril en Comodoro Rivadavia, el abogado Roberto Castillo —que representa a la familia del padre de la víctima— confirmó que denunciará al juez del fuero de Familia que intervino en la situación del menor, así como a dos psicólogas y a una defensora de menores.
En diálogo con la prensa, el letrado advirtió fallas en el proceso que derivó en la restitución del pequeño a su madre biológica, Mariela Altamirano, y a su pareja, Michel González, ambos detenidos e investigados por el homicidio. Castillo señaló que el juez de Familia no habría realizado una escucha activa del menor, y explicó que «la Convención de los Derechos del Niño exige una escucha acorde al desarrollo madurativo». Agregó que Ángel «tenía dificultades para expresarse, y si el juez no pudo identificar que su figura materna era Lorena —madre de crianza de la víctima— es porque no hizo preguntas de contexto, solo escuchó ‘me quiero ir con mi mamá’ y supuso que hablaba de la progenitora».
Por otra parte, el abogado criticó que se hubiera dispuesto el cambio de guarda con base en el dictamen de la defensora de menores, sin un análisis integral de la situación del pequeño, cuya autopsia reveló que falleció por múltiples golpes en la cabeza. «No entendemos cómo, con un solo dictamen, se le quita el cuidado personal. Además, se dictó una prohibición de acercamiento que aisló completamente a Ángel de su entorno de contención», sostuvo Castillo.
La causa judicial derivaría no solo en la investigación sobre la autoría del homicidio de los principales imputados, sino también en las responsabilidades de los funcionarios del sistema de protección de la niñez, que habrían cometido actos negligentes al dejar al menor «a su suerte», escenario que derivó en su posterior asesinato.
