En las playas de Puerto Madryn, Eduardo se ha convertido en una figura reconocida al combinar deporte, arte y conexión con el mar como el “sireno más austral” del mundo.
En las playas de Puerto Madryn, Eduardo es una figura reconocida. Con una enorme cola de sirena, movimientos precisos en el agua y una puesta en escena que mezcla deporte, arte y conexión con el mar, se convirtió en el “sireno más austral” del mundo, una definición que él mismo adoptó y que rápidamente comenzó a circular en redes sociales. Las imágenes de sus entrenamientos y performances llamaron la atención de vecinos, turistas y usuarios de distintas plataformas, donde su historia se viralizó.
Detrás de la estética llamativa hay una disciplina exigente que combina apnea, natación y técnica física. En diálogo con ADNSUR, Eduardo explicó cómo llegó a esta actividad y qué significa realmente el serenismo, una práctica que crece en distintas partes del planeta y que encontró un espacio en la Patagonia. “El serenismo surge en varias partes del mundo, como en Estados Unidos y China; llega a Argentina a través de las redes sociales, como un boom en el movimiento de la natación, natación con aletas, nadar en aguas abiertas, en aguas confinadas”, contó.
La práctica, que muchos relacionan únicamente con disfraces o producciones audiovisuales, tiene un fuerte componente deportivo. Eduardo detalló que el entrenamiento requiere preparación física, control de respiración y adaptación al agua. “El serenismo tiene que ver con la apnea, la parte deportiva que se certifica en empresas como SSI, PADI a lo largo del mundo”, explicó. Lejos de ser solo una actividad recreativa, implica técnica y entrenamiento constante. La cola de sirena, confeccionada con materiales especiales y monofins similares a aletas profesionales, obliga a una coordinación corporal específica para desplazarse bajo el agua.
Eduardo comenzó a practicar hace tres años y asegura que la experiencia transformó su vínculo con el océano y con las personas que comparten actividades acuáticas. “Hace tres años que lo practico y me ha conectado con una comunidad muy linda, con gente de mar, no solamente con gente que hace lo mismo que yo, sino con gente que nada, entrena y es muy profesional”, relató.
En Puerto Madryn, ciudad ligada al mar y al turismo, su presencia no pasa desapercibida. Muchos turistas se acercan para pedirle fotos, mientras niños y familias observan sorprendidos las performances en la costa. El fenómeno también despertó curiosidad sobre el crecimiento de estas comunidades en Argentina. Aunque es una práctica poco conocida, cada vez más personas se interesan por cursos de apnea, natación artística y serenismo, especialmente en ciudades costeras. Eduardo remarca que existe una preparación seria detrás de cada presentación y que la seguridad en el agua es fundamental, por lo que destaca la importancia de entrenar en entornos controlados.
Además del aspecto deportivo, Eduardo considera que el serenismo tiene una dimensión artística fuerte. Cada salida al mar implica una puesta en escena que combina expresión corporal, estética y performance. “El hecho artístico de tener un traje de sirena es medio ponerse en escena, también es una performance porque más allá de la parte deportiva es un tipo de natación artística”, sostuvo.
Su imagen nadando en las aguas patagónicas generó miles de reproducciones y comentarios en redes sociales. Algunos lo comparan con personajes de fantasía, mientras otros destacan la originalidad de llevar esta disciplina al extremo sur del continente. Para Eduardo, el objetivo principal no es la viralización sino transmitir un mensaje vinculado al respeto por el mar, el disfrute del agua y la libertad de expresarse a través del cuerpo y el movimiento.
La combinación entre deporte, arte y naturaleza convirtió al “sireno más austral” en un personaje único dentro de la escena patagónica. Mientras sus videos siguen recorriendo internet, él continúa entrenando en las aguas de Puerto Madryn, donde ya es parte del paisaje costero.
