Un análisis de la escalada de violencia en Comodoro Rivadavia, a raíz del conflicto entre las familias Nieves y Vera, y su comparación con el caso de Rosario y la banda ‘Los Monos’.
Emboscada, disparos y muerte en los alrededores de un boliche. Tiroteos a plena luz del día y guerra declarada en las calles. Venganzas y testigos silenciados a fuerza de plomo. El resumen podría describir lo que ocurre hoy en Comodoro, en medio del conflicto entre las familias Nieves y Vera. Pero es lo que pasó en Rosario a partir del asesinato de Claudio “Pájaro” Cantero, jefe de “Los Monos”, el crimen que desató un incontenible espiral de violencia.
Está claro que los contextos de Comodoro y Rosario no son comparables en dimensión demográfica, tamaño de las bandas ni cantidad de asesinatos: en 2013, la ciudad santafesina registró un récord de 264 homicidios. Sin embargo, hay hitos de esa escalada de violencia que se pueden identificar en los casos que hoy encienden las alarmas en Chubut: un crimen que marca un antes y un después, como el de Matías Nieves en enero de 2025; ataques salvajes como la balacera contra la Oficina Judicial y el doble homicidio de este miércoles; y la aparición de víctimas inocentes como Agustina Asencio.
En Rosario, el homicidio que todos marcan como el inicio del infierno ocurrió el 26 de mayo de 2013. Esa madrugada, el líder de los Cantero fue acribillado a balazos mientras orinaba contra un paredón, a metros de un boliche. En ese momento ya era la cabeza de “Los Monos”, una banda que había consolidado un impactante poder cobrándoles protección a los narcos. Ariel “Guille” Cantero salió en busca de venganza. Mató a plena luz del día al acusado de haber entregado a su hermano. Luego apuntó contra una larga lista de sospechosos y sumó a sus familiares. El caso más conocido es el de Luis “El Pollo” Bassi: en menos de un año le mataron a su papá, a sus dos hermanos y a su suegro.
Lo que siguió fue un crecimiento desenfrenado de la violencia, motorizado por la fragmentación de las bandas. “La dinámica del mundo de la droga empieza a crecer violentamente cuando no hay hegemonía. Y eso pasa cuando empiezan a matar a los referentes de la banda, como pasó con Cantero. Se rompe el negocio y se fractura la recaudación”, explica Germán de los Santos, coautor del libro “Los Monos”. Mauro Aguilar, periodista de Radio Universidad de Rosario y Letra P, suma un componente clave: “En 2011 empezamos a advertir que había muchos menores de 18 años que estaban siendo asesinados. Hay como una génesis que se empieza a ver antes de que explote todo con el crimen del Pájaro. El gran problema era la corrupción policial”.
En el caso de la guerra de los Nieves y los Vera, el ministro de Seguridad, Héctor Iturrioz, señaló la hipótesis de un conflicto narco. “Esto está ligado a la droga”, afirmó este jueves, mientras los autores del doble homicidio siguen prófugos. El doble homicidio de este miércoles no solo generó conmoción por la violencia del ataque, con más de diez balazos contra el auto en el que estaban las víctimas, sino por un dato clave: Rodrigo Nieves era el testigo principal del juicio contra Agustín Vera, acusado por el crimen de su hermano. No le permitieron llegar a los tribunales. No fue el primer atentado con sello mafioso en esa causa. En octubre del año pasado atacaron a tiros la Oficina Judicial, en la previa de una audiencia. “Fueron seis personas con armas de grueso calibre a disparar contra una dependencia pública”, remarcó Iturrioz.
La muerte de Agustina sumó otro condimento trágico. “No tiene nada que ver con esta historia. Ni siquiera tenemos un vínculo afectivo con la víctima principal. Era una acompañante ocasional”, explicó Iturrioz. Quienes cubrieron lo ocurrido en Rosario señalan un quiebre en los “códigos” que solían tener las bandas. “Empezaron a matar a chicos, mujeres y madres. Fue una barrera que uno quebró y luego pasaron todos”, explica Aguilar, en otra coincidencia que alarma.
