A los 75 años, murió Frediberto «Freddy» Pérez, dueño de una relojería emblemática del barrio La Loma, dejando un legado de décadas dedicadas al oficio y un profundo pesar en la comunidad.
Comodoro Rivadavia despide a Frediberto Pérez, conocido por todos como «Freddy», quien falleció a los 75 años. Su partida genera pesar entre vecinos y clientes que durante décadas frecuentaron su histórica relojería en el barrio La Loma, un símbolo de un oficio que hoy tiene pocos exponentes.
Freddy, dueño de la Relojería Freddy, comenzó en el mundo de la relojería a los 10 años. En una entrevista en 2023, recordó que aprendió el oficio a través de un amigo de su tío y que su primer trabajo fue arreglar un reloj suizo. Su pasión y meticulosidad lo acompañaron toda la vida.
Originario de otra provincia, llegó a Comodoro Rivadavia siendo menor de edad, atraído por la Patagonia. La ciudad y el barrio La Loma eran muy diferentes entonces, con calles de tierra y menos comercios. Aquí, su oficio fue su sustento: trabajó como ayudante, vendedor callejero en los trenes a Diadema y Sarmiento, y así construyó su clientela.
Su primer local estuvo en Avenida Rivadavia, hasta que se estableció en su local histórico de Islas Malvinas Sur, pasaje Tejeda, que cumplió 35 años de funcionamiento en agosto pasado. Allí desarrolló la mayor parte de su trayectoria, trabajando también para otras relojerías de la ciudad, pero siempre de manera independiente.
Freddy se describía como una persona apolítica, sin religión pero creyente en Dios. Valoraba la puntualidad, la honestidad y el trato igualitario a todos sus clientes. «La misma atención para los dos», solía decir, explicando su filosofía de trabajo y vida.
En sus más de 35 años como comerciante, fue testigo de la evolución técnica de la relojería, desde los mecanismos a cuerda hasta la electrónica y las aplicaciones. Aunque reconocía los cambios, sostenía que la mano del relojero sigue siendo indispensable. Con preocupación, observaba la falta de nuevas generaciones en el oficio: «Relojeros casi no hay. Quedamos pocos», decía, temiendo que con el tiempo se perdiera el conocimiento por falta de constancia y aprendizaje desde temprana edad.
Sus restos serán velados este martes 14 de abril en la sala velatoria de Avenida Canadá 2420, sala D, a partir de las 17 horas, para luego ser trasladados al crematorio.
