Una especialista en psicología forense se refirió al asesinato del niño de 4 años, señalando deficiencias en la articulación entre instituciones y la necesidad de evaluaciones técnicas rigurosas en contextos familiares complejos.
En el marco del caso de Ángel López, el niño de 4 años asesinado en Comodoro Rivadavia durante un proceso de revinculación familiar, la psicóloga forense Cecilia Schatz (MN 50418) analizó las circunstancias y apuntó a lo que considera graves fallas estructurales en el abordaje de estas situaciones.
En diálogo con ADNSUR, la profesional destacó la necesidad de una mejor articulación entre los agentes de salud, educación y justicia. «Es muy doloroso como parte de la sociedad. Todos sufrimos esta pérdida que sucede por fallas estructurales», afirmó, haciendo hincapié en la complejidad del contexto social actual.
Al referirse a la perspectiva de infancia, Schatz manifestó: «Me considero una fanática de la perspectiva de infancia porque ellos, los niños, son los que están verdaderamente desprotegidos, son los vulnerables y son los que pagan las consecuencias». En contrapartida, expresó una visión crítica sobre ciertas aplicaciones de la perspectiva de género, señalando que «los fanatismos de cualquier lado nunca son buenos».
Respecto al caso específico, la psicóloga advirtió que el niño había manifestado señales claras que no fueron interpretadas a tiempo. «Lo vimos en el video, estaba en el jardín; de sobrada manera y de distinta manera estaba dando señales de que no estaba siendo protegido», sostuvo, remarcando la necesidad de evaluaciones profundas y técnicas.
Sobre los procesos de revinculación familiar, Schatz fue contundente: «Si hay déficit en las capacidades parentales y se evalúa que el niño puede correr riesgo, por supuesto que no hay que revincular». Subrayó que la decisión debe basarse en una evaluación rigurosa de las habilidades emocionales y psicológicas de los progenitores.
Finalmente, la especialista se refirió al protocolo que debería activarse ante señales de alerta. «El niño tendría que haber estado inmediatamente inserto en un dispositivo terapéutico de evaluación para ver qué le estaba pasando», concluyó, enfatizando la importancia de no minimizar las manifestaciones de los menores y de actuar con celeridad y profesionalismo.
