El clima en la casa de Gran Hermano está cada vez más tenso. En medio de las estrategias y las alianzas, Martina Pereyra se convirtió en el blanco de muchas críticas. La jugadora enfrentó comentarios sobre su acercamiento a Tato y Lucía, lo que generó un fuerte malestar en sus compañeros.
En las últimas horas, la presión terminó afectándola y Martina no pudo contener el llanto. Durante la gala, Santiago del Moro le dio la palabra y ella se quebró al hablar de cómo se siente en la casa. “Estoy como… ay, no quiero llorar. La tensión y las peleas se me hacen bastante difíciles, soy muy sensible. Y como que las percibo y sufro mucho”, confesó conmovida.
Pero eso no fue todo. Martina continuó expresando su angustia y dejó en claro que el ambiente dentro del reality se volvió muy complicado para ella. “Los días que está más subida de tono la casa, me hace pelota. Pero bueno, sé que es parte del juego, las peleas. Pero bueno, si hay discusiones yo me voy, ya sé que a la gente capaz le copa. Pero bueno, también es como la pelea constante también conmigo misma”, expresó entre lágrimas.
Por supuesto que la reacción de Martina no pasó desapercibida. Muchos de sus compañeros la miraron con sorpresa, mientras que otros optaron por no hacer comentarios. Sin embargo, la jugadora no dudó en exponer su malestar y asegurar que la está pasando mal dentro del reality.
Fue entonces que Santiago del Moro intervino para calmarla. Con un tono comprensivo, el conductor le recordó que llegó muy lejos en la competencia y que su sensibilidad no es una debilidad. “Vos sos así, Martina, y así llegaste hasta acá”, le dijo, intentando darle fuerzas para seguir adelante en el juego.
Ahora, la joven deberá enfrentar la placa de nominados y esperar la decisión del público. Mientras tanto, la casa sigue más dividida que nunca y las estrategias de los jugadores están al rojo vivo.