La trama del operativo policial armado, por el que cayó preso el marido de Jesica Cirio (40), el financista Elías Piccirillo (38), no se derrumbó de un sólo golpe. Primero hubo una jueza federal, María Eugenia Capuchetti y un fiscal, Gerardo Pollicita, que sospecharon de lo que los policías de Robos y Hurtos de la Ciudad habían volcado en el acta. Y luego vino una catarata de pruebas contra los involucrados.
A las cámaras aportadas por el Gobierno de la Ciudad, que corroboraron cada detalle contado por la víctima, el empresario Francisco Hauque (41), se sumó el análisis de las antenas de los celulares de los policías de la Ciudad, del ex policía Federal Carlos Sebastián Smith (45, alias «Lobo» o «Charly») y del propio Piccirillo.
Y la frutilla del postre fue uno de los oficiales acusados que declaró como «imputado colaborador» y unió todas las piezas.
Este arrepentido no apuntó directamente contra Piccirillo –con quien no tuvo contacto– pero sí contra su jefe, el comisario Iván Carlos Helguero (50) y Smith. Para la Justicia, Piccirillo encargó el armado del operativo para sacarse de encima a Hauque, a quien le debía 6 millones de dólares.
El trabajo quedó a cargo de Smith, quien era su hombre de confianza en materia de seguridad, y «Lobo» contactó a su vez a Helguero, jefe de Robos y Hurtos Zona Norte, con el que había sido compañero de promoción (1998) en la escuela de Cadetes de la Policía Federal.
Pero, ¿qué dijo exactamente el imputado colaborador?.
Clarín accedió a la causa donde se cuentan los detalles. Acá los siete puntos principales:
1) «En cuanto a la organización del procedimiento, y según el testimonio del imputado colaborador, se habrían realizado al menos dos reuniones entre los agentes involucrados y ‘Charly’. La primera tuvo lugar en horas de la tarde, en las inmediaciones de la Avenida Pellegrini y la calle Marcelo T. de Alvear. La segunda, se desarrolló en horas de la noche, en la calle Vicente López, entre Junín y Uriburu, en el barrio de la Recoleta de esta ciudad».
Esto fue confirmado por el análisis de las «cámaras de seguridad de la Ciudad de Buenos Aires. Se pudo corroborar que el 17 de enero del presente año, entre las 17.40 y las 18.00 horas, en las inmediaciones de la Av. Pellegrini, entre Marcelo T. de Alvear y Paraguay, se llevó a cabo una reunión en la que participaron el principal Leonardo Ariel Tedone, el oficial mayor Facundo Ybarra y Carlos Smith, alias “el Lobo” o Charly”, dice el dictamen fiscal.
2) «El imputado colaborador señaló que: “siendo aproximadamente las 16.00 horas. y ya arribando al ámbito de la CABA, es que el Oficial Mayor Ybarra recibe el llamado telefónico por parte del jefe de la dependencia Comisario Iván Helguero, quien mantiene una conversación breve refiriéndole a Ybarra que tenía un dato importante que se trataría un narcotraficante que estaría por la zona de Recoleta, sin precisar detalles, cortando la comunicación. Ybarra vuelve a recibir un nuevo llamado telefónico por parte del Comisario, quien le refiere que vayamos a ver a una persona que sería un ex Policía y que el mismo estaría esperándonos (…)».
3) «Vemos a una persona de sexo masculino descender de un vehículo (…) en ese momento, nos presentamos ante este masculino como personal de la División Robos y Hurtos y este masculino se presentó como Charly, estrechándonos la mano. Dijo ser ex policía y compañero de promoción del policía Helguero y nos expresa que minutos antes había hablado ya con Helguero, pero que nos quería ver personalmente para explicarnos a grandes rasgos un dato que él tenía. No refirió a qué fuerza había pertenecido, pero Helguero perteneció a la Policía Federal, por lo que entiendo que pudo haber trabajado en esa fuerza”.
4) «Nos dijo que tenía la certeza de que una persona, a quien describe como narcotraficante iba a estar con su vehículo en la zona de Recoleta en horario de la tarde noche realizando comercialización de estupefacientes en gran cantidad, alertándonos que podía llegar a estar armado y que el mismo generalmente esta con su pareja, agregando también de que su personalidad es fuerte y que seguramente cuando lo paremos él se pararía de manos y dirá que tiene contactos políticos. También nos dijo esta persona -Charly- que había hablado con Helguero para que si llegáramos a dar con esta persona iba a ser un procedimiento policial muy bueno y que podíamos llegar a ser reconocidos y premiados por la Superioridad, a lo que yo le respondo que íbamos a hablar con Helguero a ver qué decidíamos”.
Ese fue el primer encuentro, pero hubo otro a la noche, también en la misma zona, poco antes de apostar los móviles no identificables en el Palacio Duhau donde Hauque y su esposa estaban cenando con Elías Piccirillo, quien ya había colocado la cocaína (1.280 gramos) en el Audi Q8 de Hauque.
5) «Una vez en camino hacia el barrio de Recoleta, Ybarra me informa que recibe un mensaje de Helguero, quien nos indica que nos encontremos en la parte de atrás del cementerio (de Recoleta), en la zona de bares. Arribando a la zona de cementerio y bares, circulamos por la calle Vicente López, pasamos Junín y estacionamos de mano derecha en un lugar que había para los móviles por Vicente López, descendemos de los vehículos. Estábamos los 4 al lado de los vehículos y a los pocos minutos viene caminando (aproximadamente entre 20:00, 20:15 horas) por la calle Junín esta persona Charly”.
6) “Es en ese momento que Charly vuelve a repetir casi las mismas palabras que la charla que se había mantenido en horas de la tarde y que tengamos cuidado porque seguramente el narcotraficante estaba armado, en ese momento se retira caminando por la vereda hacia la calle Junín, aproximadamente entre las 20.15 y 20.20 horas”.
Según el policía arrepentido Helguero se movía esa noche en el auto de Charly Smith:
7) «En un momento determinado realiza un pasaje por al lado de nuestro móvil el mismo vehículo que habíamos visto a la tarde con Charly en su interior por Av. Pueyrredón, bajando del vidrio del lado pasajero delantero visualizándolo a Helguero, quien me saluda, que lo conducía Charly. Pudo ver esto porque el semáforo se encontraba en rojo y continúan el pasaje, pasan por enfrente del restaurante y posterior a estos minutos realizan al menos dos pasajes más».
Por lo que se sabe hasta ahora las pruebas contra los detenidos son contundentes, no solo por los testimonios del arrepentido y de Hauque y su esposa, sino porque cada detalle de sus declaraciones se ancló en los movimientos de los autos policiales (rastreados por sus GPS) y por las antenas de sus celulares. Y hay que tener en cuenta que las pericias telefónicas aun no concluyeron: el contenido de esos celulares vale oro.
MG