Eric Grennon celebró anticipadamente el título del Canalla en el Gigante de Arroyito y, tras confirmarse el campeonato de Boca, difundió mensajes con amenazas en Instagram y WhatsApp.
Un hincha de Rosario Central identificado como Eric Grennon protagonizó una secuencia que pasó de la euforia al conflicto en redes sociales durante la definición del Torneo Anual. El episodio comenzó cuando Grennon ingresó al campo de juego del Gigante de Arroyito y gritó «somos bicampeones» antes de que se definiera el campeonato.
Rosario Central había derrotado 2 a 0 a Estudiantes de Río Cuarto y, en paralelo, Boca Juniors disputaba su partido ante Defensa y Justicia. En Arroyito circuló la versión de que al equipo xeneize le habían anulado un gol o que Defensa había empatado, información que resultó falsa. Esa confusión motivó la invasión de hinchas al campo de juego y una celebración que duró pocos minutos.
Minutos después, Boca derrotó 1-0 a Defensa y Justicia en la última jugada y se consagró campeón, dejando a Rosario Central sin el título por un punto de diferencia. En el césped, jugadores como Marco Ruben, Juan Cruz Komar y Ángel Di María reflejaron la frustración por la definición.
La imagen de Grennon celebrando un campeonato que no se concretó se viralizó y dio origen a memes y burlas. El hincha respondió con publicaciones y mensajes privados que comenzaron a circular en distintas plataformas.
En una historia de Instagram, Grennon escribió: «Uno por uno los voy a buscar, hijos de puta. Si son tan picantes atrás de un teclado, vengan mano a mano, cagones de mierda. El que se la aguanta me escribe y lo busco». También afirmó que quienes le enviaban solicitudes de seguimiento «iban a cobrar uno por uno».
Además, se difundieron capturas de mensajes atribuidos al hincha en WhatsApp, con frases como: «Paysandú y Mazza. El que se la aguanta lo espero mano a mano, uno por uno, pingüinos de mierda. Vamos a ver quién sale vivo» y «Vengan de a uno, putos. ¿Son picantes por redes sociales? Los voy a apuñalar uno por uno». Las capturas se viralizaron aunque sus perfiles estaban configurados como privados.
El episodio, que comenzó como una anécdota deportiva, derivó en un caso que excedió ese ámbito y generó preocupación por los límites del fanatismo y la exposición en redes sociales.
