Un grupo de viajeros que se dirigía desde Córdoba hacia Comodoro Rivadavia permaneció en Buenos Aires más de 24 horas después de que les modificaran la terminal aérea de llegada y perdieran la conexión. Los afectados señalaron demoras, falta de organización y gastos imprevistos.
Un grupo de pasajeros que viajaba desde Córdoba hacia Comodoro Rivadavia quedó varado en Buenos Aires durante más de 24 horas, después de una serie de demoras y un cambio de aeropuerto que complicó sus conexiones. Los afectados señalaron falta de coordinación por parte de una aerolínea y indicaron que tuvieron que afrontar gastos adicionales para intentar continuar sus viajes.
El recorrido original contemplaba una escala en Buenos Aires antes de llegar a Comodoro Rivadavia, desde donde varios pasajeros debían continuar hacia otras localidades patagónicas, como Pico Truncado, Puerto Santa Cruz y Caleta Olivia.
Los inconvenientes comenzaron en Córdoba, donde los horarios de salida fueron modificados en más de una oportunidad. Una de las pasajeras, oriunda de Pico Truncado, relató: «Yo soy de Pico Truncado y empieza la reprogramación. Primero salí a las 10, después salí a las 12».
La situación se complicó cuando llegaron a Buenos Aires y recibieron la notificación de que debían trasladarse desde Aeroparque hasta Ezeiza.
El cambio de aeropuerto y la pérdida del vuelo
La modificación generó dificultades para organizar el traslado de los pasajeros, que debieron buscar alternativas por sus propios medios para llegar a la otra terminal.
«Desde Córdoba hasta Comodoro Rivadavia, con escala en Buenos Aires. Ahí empezó la odisea de las demoras en Córdoba. Llegamos a Buenos Aires y nos avisan. Luego vino el cambio de aeropuerto. Íbamos originalmente a Aeroparque y después nos cambiaron a Ezeiza. Ahí comenzó el tema de las demoras: una desorganización total», relató una de las viajeras.
También cuestionó la falta de coordinación para trasladar a quienes tenían conexiones programadas.
«No había ninguna organización para la gente que viajaba a los distintos puntos y tenía conexiones. Llamamos a los coches de aplicación para que pudiéramos llegar al aeropuerto y, bueno, obviamente no llegamos; llegamos, pero el vuelo estaba cerrado».
Cuando finalmente arribaron a la terminal correspondiente, el embarque hacia Comodoro Rivadavia ya había cerrado. Según explicaron los afectados, la empresa cuenta con una sola frecuencia diaria hacia la ciudad, por lo que la alternativa fue esperar hasta el día siguiente.
Pagaron $250.000 por un taxi y perdieron otras conexiones
Entre las consecuencias económicas, uno de los pasajeros contó que decidió contratar un taxi privado para intentar llegar a tiempo al aeropuerto, pero igualmente perdió el vuelo.
«Yo, pensando que iba a llegar a tomar el vuelo, tomé un taxi apurado y me cobró $250.000, así que creo que fue otro pasaje ahí. No sé qué hacer, la verdad».
El pasajero también explicó que no recibió un comprobante por el viaje y que no tenía certezas sobre la posibilidad de recuperar ese dinero.
Otra de las afectadas, Camila, tenía previsto continuar desde Comodoro Rivadavia hacia Puerto Santa Cruz en colectivo. Sin embargo, al perder la conexión aérea tuvo que cancelar ese pasaje y afrontar una penalización.
«Vivo en Puerto Santa Cruz. Ya tenía pasaje en colectivo y ahora tuve que cancelar el de Comodoro a Puerto Santa Cruz. Obviamente, me cobraron la multa. Pero bueno, nada, voy a tener que esperar todavía a ver si se hacen cargo, al menos, con el reclamo».
El reclamo por la falta de vuelos alternativos
Los pasajeros también cuestionaron que no se les ofrecieran alternativas inmediatas para llegar a destino mediante otras compañías aéreas o transporte terrestre.
Un viajero que tenía como destino Caleta Olivia sostuvo que la única opción que les dieron fue esperar hasta el siguiente vuelo.
«Soy de Caleta Olivia, pero nunca ofrecieron otro vuelo alternativo con otra empresa. La única opción es esperar hasta mañana. Ellos deberían, como hicieron otras empresas en otro momento, pagar el primer vuelo que salga, no importa de qué otra empresa sea, u ofrecernos un vuelo o un transporte terrestre, y tampoco lo hicieron».
Finalmente, los afectados indicaron que la compañía se hizo cargo del alojamiento en un hotel y de los traslados posteriores, aunque cuestionaron que esos servicios no compensaban las pérdidas económicas ni el tiempo que debieron esperar.
Mientras aguardaban una solución, varios pasajeros expresaron su resignación ante la falta de opciones para continuar el viaje.
«No nos queda otra que esperar al próximo vuelo, que es mañana». «Es la única solución y no nos queda otra que quedarnos».
La situación dejó a viajeros de distintos puntos de la Patagonia esperando en Buenos Aires, con conexiones perdidas, gastos imprevistos y reclamos pendientes por los inconvenientes que alteraron sus planes de viaje.
