Araceli y Giselle Griffiths, de 32 y 34 años, residentes en Comodoro Rivadavia, contaron que el autoexamen y un análisis genético les permitieron detectar cáncer de mama en 2024. Ambas atravesaron tratamientos oncológicos y difundieron su experiencia en el Mes Rosa para concientizar sobre la prevención.
Araceli y Giselle Griffiths, hermanas oriundas de Gaiman y radicadas en Comodoro Rivadavia, relataron en el Mes Rosa el proceso que atravesaron tras ser diagnosticadas con cáncer de mama en 2024. Araceli, de 32 años, detectó un bulto mediante autoexamen y recibió un diagnóstico precoz; Giselle, de 34, fue diagnosticada seis meses después, luego de realizarse un estudio genético que confirmó una mutación hereditaria.
Detección y primeros estudios
Araceli Griffiths relató que en 2024, mientras se encontraba sola en su casa, encontró un bulto en la mama derecha y se comunicó con su hermana. Consultó a su ginecóloga, quien la derivó al mastólogo Gustavo Valiente. Se realizó una ecografía y otros estudios que indicaron un nódulo que requirió cirugía. El análisis posterior confirmó cáncer. Según su relato, los controles previos de 2022 no habían mostrado alteraciones y en 2023 no se realizó estudios.
Gisselle Griffiths manifestó que ese mismo día también se palpó y encontró un bulto. Dijo que antes le habían detectado formaciones pequeñas que habían sido evaluadas como no preocupantes. Tras el diagnóstico de su hermana, consultó a Valiente y se realizó una resonancia con contraste que derivó en una biopsia. El resultado fue positivo maligno y comenzó tratamiento con el tumor en la mama.
Tratamientos y estudios genéticos
Araceli indicó que fue operada en dos oportunidades: en la primera se extrajo el nódulo y en la segunda ganglios para determinar si eran cancerígenos. Luego recibió quimioterapia en cuatro sesiones cada 21 días y una dosis más leve durante seis meses. En paralelo, se realizó un análisis genético que confirmó una mutación. Explicó que esa alteración implica mayor probabilidad de desarrollar cáncer en mama, ovarios, páncreas y piel, por lo que se recomendó el estudio al grupo familiar y evaluar cirugías de reducción de riesgo.
Gisselle se realizó el estudio genético y, tras la biopsia, recibió inmunoterapia. Ambas continuaron con sus actividades laborales durante los tratamientos. Araceli trabaja como instrumentadora quirúrgica y Gisselle se desempeña en el área de recursos humanos en Clear Petroleum, en Las Heras, Santa Cruz.
Gisselle añadió que al finalizar el tratamiento oncológico de mama enfrentó un segundo cáncer de tiroides, diagnosticado a tiempo. Dijo que continúa con controles médicos.
Declaraciones sobre prevención y acompañamiento
Las hermanas coincidieron en la importancia del autoexamen y de los controles médicos. Gisselle afirmó: «Es importante hacerse el autoexamen, tocarse y hacerse los controles» y mencionó la disponibilidad de campañas gratuitas durante octubre. Araceli sostuvo que «la autoexploración para mí es básico porque agarrar el tumor a tiempo es fundamental».
Respecto del acompañamiento, Araceli declaró: «Me sentí re acompañada todo el tiempo por mis amigos, mi familia y mis compañeros de trabajo». Gisselle expresó: «Su fortaleza me generó confianza de que iba a estar todo bien», en referencia al proceso de su hermana. Ambas mencionaron a los profesionales Gustavo Valiente, la doctora Luteral, la doctora Simatto y Santamaría, y al equipo de salud de Comodoro Rivadavia.
Las hermanas indicaron que continúan con controles periódicos y que difunden su experiencia para concientizar sobre la detección temprana.
