Investigaciones académicas indican que realizar trazos simples mientras se escucha un mensaje monótono podría favorecer la retención de información, aunque otros trabajos señalan que el beneficio depende del contexto y del tipo de tarea.
La práctica de garabatear en los márgenes de un cuaderno durante una clase o una exposición ha sido tradicionalmente interpretada como una señal de distracción. Sin embargo, distintas investigaciones psicológicas han explorado si esa conducta puede tener efectos sobre determinados procesos cognitivos.
El estudio de Jackie Andrade
El trabajo más citado sobre el tema fue publicado por la psicóloga británica Jackie Andrade en la revista Applied Cognitive Psychology. En ese estudio, cuarenta participantes escucharon un mensaje telefónico deliberadamente aburrido. A la mitad se le indicó sombrear figuras impresas mientras oía el audio. Luego, sin advertencia previa, todos debieron recordar nombres y lugares mencionados en el mensaje.
El grupo que realizó el garabateo recordó aproximadamente un 29% más de información que el grupo que solo escuchó. Según la autora, esa tarea secundaria simple y repetitiva habría impedido que la mente ingresara en un estado de ensueño o desconexión mental, lo que ayudó a sostener la escucha.
Condiciones específicas
La investigación señaló que el efecto observado correspondía a un garabateo simple, repetitivo y de baja demanda, realizado durante una tarea especialmente monótona. No se trataba de una ilustración compleja ni de una actividad creativa absorbente.
Estudios posteriores
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Guelph, en Canadá, no encontró mejoras claras en atención o memoria asociadas al garabateo durante tareas de aprendizaje. Los autores sugirieron que el beneficio podría depender del contexto y del tipo de tarea.
De acuerdo con la evidencia disponible, no puede afirmarse que todos los estudiantes que garabatean obtengan una ventaja en el aprendizaje. Los trabajos revisados indican que, en ciertas condiciones, la práctica no constituye una pérdida de tiempo y podría funcionar como una forma rudimentaria de autorregular la atención.
