El buque Danstar, de bandera chilena, prevé iniciar en noviembre un servicio de carga regular entre Punta Arenas y Puerto Argentino, suspendido desde 2011. El gobierno argentino busca impedir que Chile contribuya logísticamente al proyecto petrolero Sea Lion.
El carguero Danstar, de la compañía Easter Island Naviera, tiene previsto reanudar en noviembre la conexión marítima entre Punta Arenas y Puerto Argentino, ruta suspendida desde 2011. La operación, acordada con la Corporación de Desarrollo de las Islas Falkland (FIDC), apunta a establecer un servicio de carga regular y abrir un nuevo mercado para proveedores de la región de Magallanes.
El trayecto comprende unos 900 kilómetros entre la ciudad austral chilena y las islas, frente a una distancia aproximada de 2.000 kilómetros desde Montevideo, uno de los principales puntos de abastecimiento marítimo del archipiélago. Según declaraciones del alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, citadas por el sitio Bocadepozo.com.ar, el intercambio comercial podría superar los 20 millones de dólares anuales.
El Danstar es un carguero de bandera chilena con capacidad para transportar alrededor de 1.400 toneladas. El primer viaje está previsto para fines de noviembre o principios de diciembre, aunque la fecha efectiva dependerá de la organización operativa del servicio. La información difundida no incluye insumos directos para el proyecto Sea Lion, sino alimentos y maquinarias agrícolas, entre otros.
El proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, contempla una producción que, de concretarse, daría autonomía económica al gobierno de las islas. El gobierno de Javier Milei ha endurecido su posición frente a la explotación de hidrocarburos en aguas de Malvinas y busca compromisos regionales para evitar que otros países presten apoyo logístico a esa actividad.
El canciller Pablo Quirno sostuvo que el objetivo de las conversaciones con Chile es evitar la colaboración logística con la explotación de recursos naturales en Malvinas. Por su parte, las autoridades chilenas defendieron la iniciativa comercial y recordaron que el tránsito marítimo está sujeto a los tratados bilaterales y al derecho internacional.
Tomás Mugica, director del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica Argentina (UCA), afirmó en una entrevista con Actualidad 2.0, por radio Del Mar, que la controversia muestra una contradicción regional que la Argentina no consiguió resolver. “Respaldan el reclamo argentino, dicen que las Malvinas son argentinas, pero al mismo tiempo, ya sea por acción o por omisión, proveen apoyo logístico o permiten que se provea apoyo logístico a la ocupación británica en Malvinas desde sus puertos”, señaló.
Mugica consideró improbable que el viaje derive en un incidente naval. “Tanto la Argentina como Chile apuestan a mantener una relación cordial, pacífica”, explicó. Agregó que “Argentina no tiene que usar la coerción, no tiene que usar la fuerza en este reclamo, sino que tiene que seguirlo por vía diplomática”.
El debate incluye interpretaciones sobre el derecho de navegación. Chile invoca la libertad de tránsito marítimo y los compromisos bilaterales, entre ellos el Tratado de Paz y Amistad de 1984. La Argentina cuenta con normas que regulan la navegación entre el territorio continental y las islas Malvinas y sostiene que no debe facilitarse la explotación de recursos naturales sin autorización argentina. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) contempla el derecho de paso inocente por el mar territorial, sujeto a condiciones y límites.
Mugica planteó que “lo que necesita el gobierno argentino es generar incentivos para que ni los chilenos ni los uruguayos sigan prestando apoyo logístico a la ocupación británica en Malvinas”. Su propuesta es avanzar hacia un pacto con los países vecinos que permita distinguir las operaciones generales de abastecimiento de aquellas que tienen una relación demostrable con la industria petrolera.
