El dato surge de un relevamiento de Hábitat para la Humanidad en 22 países. Entre los inquilinos, el 49% dice que no le alcanza y siete de cada diez temen que un imprevisto los deje sin vivienda.
El 83% de los argentinos que participaron de un relevamiento internacional aseguró que recortó gastos esenciales durante el último año para poder afrontar los costos de su vivienda. El dato surge del informe global “Un hogar, pero ¿a qué costo?”, de la organización sin fines de lucro Hábitat para la Humanidad (HPHA), que encuestó a más de 30.000 personas en 22 países y que se conoció este lunes. En la Argentina, el porcentaje supera el 75% del promedio mundial.
El trabajo analizó cómo el acceso y el costo de la vivienda condicionan la seguridad, el bienestar, la estabilidad y los proyectos de vida de las personas. Para el caso argentino, el informe lo vincula con la “prolongada volatilidad económica”: años de pérdida de poder adquisitivo, un costo de vida más alto y un margen cada vez menor de los hogares frente a cualquier gasto imprevisto. Con menos dinero disponible, las familias recortan consumos, usan sus ahorros o salen a buscar ingresos extra.
Qué resignan los hogares para pagar la casa
El 38% de los consultados dijo que recortó compras esenciales y de alimentos, mientras que el 37% tuvo que recurrir a sus ahorros o fondos de emergencia y el 35% asumió trabajos adicionales o aumentó sus horas laborales para cubrir los gastos del hogar. El impacto también aparece en los servicios: el 19% limitó el uso de estufas y aires acondicionados para bajar la factura de luz y gas, una proporción que casi triplica el 7% registrado a nivel global.
El dato más duro es el de quienes tuvieron que elegir: el 34% afirmó que debió optar entre pagar la vivienda y cubrir gastos de alimentación, vestimenta o medicamentos. En total, ocho de cada diez argentinos reconocieron que en los últimos doce meses resignaron algún consumo, una cifra que también se ubica por encima de la media mundial.
Inquilinos, los más golpeados
Entre quienes alquilan, el 49% reconoció dificultades para sostener los costos de la vivienda, frente al 31% de los propietarios. Además, siete de cada diez inquilinos temen que un imprevisto pueda afectar su permanencia en la casa, contra el 51% de los que tienen vivienda propia. Y el 60% de los inquilinos sostuvo que el encarecimiento de las tarifas de luz y gas afecta la posibilidad de seguir pagando su lugar.
El informe también midió la percepción sobre el funcionamiento del mercado habitacional: el 59% de los argentinos consideró que el sistema de vivienda está fallando o no funciona, por encima del 56% que respondió lo mismo en el resto del mundo. “En la Argentina, la crisis habitacional es preocupante y afecta el presente y el futuro de las familias, sobre todo de sectores más vulnerados”, sostuvo Bárbara Bonelli, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad Argentina.
Traducido al bolsillo, el estudio muestra que la vivienda dejó de ser un gasto más del mes para convertirse en el que ordena el resto: cuando el alquiler, la luz o el gas se llevan una porción mayor del ingreso, lo primero que se recorta son los alimentos y los remedios. El propio informe remarca que la situación es más compleja para los hogares de menores ingresos y para quienes viven en condiciones precarias, que tienen menos margen para absorber un aumento o un gasto imprevisto.
Nota en base a TN, con asistencia de IA y editada por un redactor de ADNSUR.
