El senador nacional y exintendente de Comodoro Rivadavia publicó un mensaje en sus redes sociales tras la muerte del histórico empresario, ocurrida el sábado.
El senador nacional y exintendente de Comodoro Rivadavia Carlos Linares despidió en las últimas horas al empresario Eduardo Escribano, fallecido el sábado, con un mensaje en sus redes sociales en el que lo definió como “un gran amigo y, sobre todo, una gran persona”.
“Hoy me toca despedir a un gran amigo y, sobre todo, a una gran persona, el querido Eduardo Escribano, con quien pude mantener una gran relación tanto personal como profesional durante 40 años”, escribió el dirigente.
En el mismo posteo, Linares afirmó: “Tanto yo como mi familia tenemos una enorme gratitud hacia Eduardo y toda la familia Escribano por lo mucho que nos ayudaron en nuestros inicios como comerciantes, y a quienes les estoy eternamente agradecido”.
El mensaje cerró con un saludo a los suyos: “Mi corazón está hoy con su esposa Nélida, sus hijos Javier y Virginia, su hermano Alberto, sus nietos y demás familiares y amigos. QEPD, Eduardo. Hasta siempre”.
El texto estuvo acompañado por una foto de archivo en la que Linares aparece joven, con el pelo largo, junto a un grupo de personas en el interior de un local, con las góndolas cargadas de productos y los globos de colores de una inauguración o un festejo de fondo.
Escribano era contador público y fue uno de los propietarios e impulsores de La Proveeduría, la cadena que nació como un almacén de barrio y se convirtió en un referente de Comodoro Rivadavia. Su gestión fue determinante en el desarrollo del primer autoservicio mayorista de la firma, en el barrio Industrial.
La compañía se destacó por descentralizar el servicio e instalar bocas de expendio en barrios periféricos que tenían escasa oferta comercial, como Juan XXIII, Máximo Abásolo, Próspero Palazzo, Kilómetro 8 y Laprida. En su etapa de mayor esplendor llegó a emplear, de manera directa e indirecta, a cerca de 500 trabajadores, y sostuvo un acompañamiento activo de iniciativas sociales y deportivas de la comunidad.
A fines de 2021 la marca dejó de operar de manera independiente: sus sucursales fueron absorbidas por la Cooperativa Obrera en una operación que garantizó la continuidad laboral y la antigüedad de unos 260 empleados.
El vínculo entre los Escribano y el comercio comodorense no fue un caso aislado y ayudó a apuntalar a emprendedores locales. En un reportaje con ADNSUR, José “Pepe” Vidal, fundador de la fábrica de embutidos Gamar, contó que su despegue empezó cuando le vendió sus primeros corderos a Eduardo Escribano: “En ese tiempo, era lo más grande que había”, recordó sobre el supermercado de la familia.
No es la primera vez que Linares despide públicamente a una figura de la ciudad con una publicación en sus redes. En agosto pasado, cuando murió el dirigente Miguel Criado Arrieta, el hoy senador también había expresado su conmoción con un mensaje personal.
La partida de Escribano provocó múltiples muestras de condolencia en el ámbito empresarial, político y vecinal de la cuenca del golfo San Jorge, donde su nombre quedó ligado a la historia de los supermercados de la ciudad.
