El Partido Justicialista de Chubut atraviesa un proceso de reorganización interna con tres vertientes diferenciadas: la conducción formal, un sector de intendentes del interior y el kirchnerismo tradicional. La disputa nacional entre Cristina Fernández de Kirchner, Máximo Kirchner y Axel Kicillof incide en el armado provincial.
El Partido Justicialista de Chubut transita un período de reacomodamientos internos de cara a los próximos turnos electorales. La estructura partidaria se organiza en tres sectores con posicionamientos diferenciados respecto de la conducción provincial y del alineamiento con las terminales nacionales del justicialismo.
La conducción formal y el vínculo con el Ejecutivo provincial
El sector que conduce el partido a nivel provincial, encabezado por Juan Pablo Luque, prioriza el diálogo institucional y la convivencia con la gestión del gobernador Ignacio Torres. Este espacio busca preservar espacios de poder concretos y sostener la estructura partidaria fuera del Ejecutivo provincial.
En la agenda legislativa, el sector observa la renovación de las tres bancas en el Senado de la Nación, donde el sistema electoral asigna la primera minoría por seis años, y el armado de la lista para la Legislatura provincial.
La disputa en Comodoro Rivadavia
En Comodoro Rivadavia, histórico bastión justicialista, se analiza una posible ingeniería electoral vinculada al calendario. La eventualidad de que la provincia adelante los comicios generales a los primeros meses del año permitiría desacoplar la elección municipal de las nacionales de octubre.
Dirigentes de la oposición interna advierten sobre el riesgo político de alterar los calendarios electorales.
El sector de intendentes del interior y el kirchnerismo tradicional
Un segundo sector, impulsado por intendentes del interior, cuadros jóvenes y sectores gremiales, es encabezado por el intendente de Dolavon, Dante Bowen. Este espacio reactivó una campaña de afiliaciones en toda la provincia y advirtió sobre la posibilidad de recurrir a la Justicia mediante un recurso de amparo ante trabas administrativas en la sede partidaria.
Desde el entorno de Bowen señalaron que el espacio que sintoniza con Axel Kicillof sostiene que «en el espacio de Axel se habla de ir a las PASO, de ninguna manera van a cerrar un acuerdo sin primarias».
Un tercer sector, identificado con el kirchnerismo tradicional, observa con recelo los entendimientos institucionales de la conducción local y la autonomía del sector alineado con la provincia de Buenos Aires. En este espacio, José Glinski intensifica recorridos territoriales con un posible respaldo de Máximo Kirchner y el Instituto Patria.
El contraste con Santa Cruz y las tensiones nacionales
La fragmentación en Chubut contrasta con lo ocurrido en Santa Cruz, donde el intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, asumió la jefatura provincial del partido tras acordar una lista de unidad con Daniel Peralta y Javier Belloni. En su discurso de asunción, Grasso afirmó que «se terminó el yoísmo» y convocó a recuperar el contacto en los barrios.
En el plano nacional, la senadora Juliana Di Tullio declaró que «Cristina no está peleada con Axel». Luque mantiene vínculos con figuras del massismo y Victoria Tolosa Paz, mientras que Bowen y Glinski representan dos formas distintas de construcción política.
Con la eliminación de las PASO en el orden provincial, Chubut resolverá sus candidaturas en elecciones internas una vez que el Ejecutivo fije la fecha electoral.
