Leonel Santino Ortiz recibió tres disparos en el interior de su vivienda de la Villa Junín, en Las Heras, Mendoza. La fiscalía de Homicidios analiza si el ataque estaba dirigido contra sus hermanos mayores. No hay detenidos.
Leonel Santino Ortiz tenía 7 años y vivía junto a su madre y dos de sus hermanos en la Villa Junín, en Las Heras, Mendoza. El próximo 25 de septiembre iba a cumplir 8 años. Murió el lunes por la noche durante un ataque con armas de fuego contra su vivienda.
El hecho ocurrió antes de las 21.30. De acuerdo con la reconstrucción de los investigadores a partir de testimonios de familiares y vecinos, un grupo de entre seis y ocho hombres habría llegado al sector a bordo de un auto rojo, identificado como un Ford Escort antiguo.
Según esas versiones, los agresores habrían estado persiguiendo a una persona y, en esa secuencia, comenzaron a disparar contra la vivienda. Varios proyectiles atravesaron el lugar y alcanzaron a Leonel y a sus hermanos.
El niño recibió tres impactos de bala: dos en las piernas y uno en el tórax, del lado izquierdo. Sus familiares lo trasladaron de urgencia en un vehículo particular hasta el Hospital Carrillo, donde llegó sin vida.
Las últimas palabras del niño
La madre de Leonel, María Cristina Ortiz, relató que dentro de la vivienda se escucharon varios disparos y que, al salir, encontraron al pequeño gravemente herido. “Pasó un auto. Escuchamos los tiros”, declaró la mujer.
En medio de la situación, Leonel alcanzó a hablar con su madre y pronunció sus últimas palabras: “Mami, me pegaron”.
Los peritos que trabajaron en el lugar encontraron vainas servidas, cartuchos e impactos de bala tanto en la vivienda como en distintos sectores de la escena. La Policía Científica quedó a cargo de las tareas para establecer la trayectoria de los disparos y reunir elementos que permitan identificar a los atacantes.
La familia describió al niño como una criatura muy querida en el barrio. Una de sus hermanas recordó que había atravesado situaciones difíciles. “Era un niño muy sufrido. Se había quedado sin papá”, expresó. Leonel concurría a la escuela durante el turno tarde y se preparaba para celebrar su cumpleaños a fin de mes. “Un angelito era”, lo recordó su madre.
La investigación
En las primeras horas posteriores al crimen, una de las hipótesis que tomó fuerza estuvo relacionada con un posible conflicto por la venta de drogas en pequeñas cantidades. Sin embargo, a medida que avanzaron las averiguaciones, los investigadores comenzaron a considerar otra posibilidad.
La nueva línea investigativa estaría vinculada con una disputa que involucraría a los hermanos mayores de Leonel. De acuerdo con lo declarado por familiares, existían conflictos previos con otras personas del sector y algunos vecinos habrían acusado a los jóvenes de cometer robos.
La principal tarea ahora consiste en determinar si esa situación derivó en el ataque armado que terminó con la muerte del niño. Los testimonios reunidos hasta el momento señalan que los agresores se movilizaban en un vehículo rojo y que serían al menos seis personas. Algunos vecinos también habrían observado el automóvil y escuchado la ráfaga de disparos.
El fiscal de Homicidios Oscar Malla encabeza la investigación, mientras se analizan las pruebas recolectadas en la vivienda y los testimonios de quienes presenciaron la secuencia. Hasta este martes, no había personas detenidas por el crimen.
“Queremos justicia por mi hijo”, reclamó la madre de Leonel. Y, todavía conmocionada por lo ocurrido, resumió el momento más doloroso: “Yo no lo vi cuando pasó todo. Solo vi a mi hijo tirado”.
Con información de El Sol, editada y redactada por un periodista de ADNSUR
