El diputado nacional José Glinski confirmó su postulación para gobernador de Chubut, reclamó elecciones internas en el PJ y sugirió que Juan Pablo Luque sea candidato a intendente de Comodoro Rivadavia.
El diputado nacional José Glinski ratificó su candidatura a gobernador de Chubut y propuso que el exintendente Juan Pablo Luque compita por la intendencia de Comodoro Rivadavia. Lo hizo en el marco de declaraciones públicas en las que también reclamó la realización de elecciones internas en el Partido Justicialista (PJ) provincial.
Glinski afirmó que el partido atraviesa un proceso de tensión que consideró normal para ordenar la oferta electoral de cara a los próximos comicios. En ese contexto, cuestionó la proliferación de gestos que, a su criterio, no reflejan acuerdos sólidos. “La carrera por las fotos es muy propia de la política, pero al mismo tiempo demuestra el nivel de debilidad de los presuntos acuerdos”, declaró.
El diputado también se refirió al intendente de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvili, y calificó como “insólito” el repentino acercamiento de distintos sectores políticos hacia su figura. Sobre la posibilidad de una lista de unidad, sostuvo que la única vía legítima para dirimir candidaturas son los comicios internos, dado que no existe una “figura indiscutida” que represente a todo el movimiento.
En relación con Juan Pablo Luque, Glinski recordó que el exintendente acumula dos derrotas electorales consecutivas y señaló que su triunfo en 2019 estuvo vinculado a la boleta presidencial de Cristina Fernández de Kirchner. Según su análisis, el lugar natural de Luque sería la disputa por la intendencia de Comodoro, ya que ello resolvería la sucesión local y representaría “la herramienta más contundente para golpear los planes políticos de Torres en el sur provincial”.
El legislador se refirió al acuerdo entre Luque y el intendente de Dolavon, Dante Bowen, al que calificó como una ilusión pasajera. “Se va a romper eso, está roto, es algo que nunca se juntó”, sentenció. También cuestionó las conversaciones de Luque con dirigentes de otros espacios, como Damián Biss y Federico Massoni, y advirtió que ese tipo de armados genera resistencias en el peronismo tradicional. En ese punto, describió a la mesa transversal como un espacio “conducido directamente por el sector pesquero”.
Glinski convocó a la dirigencia a evaluar el peso real de los nombres propios y señaló que el justicialismo tiene “un piso y un techo electoral sumamente cercanos entre sí”. Sostuvo que “ningún candidato por sí solo suma más votos que la propia identidad partidaria” y que la clave para ser competitivos pasa por “construir una propuesta colectiva inteligente que logre perforar esos límites históricos”.
El diputado concluyó que el peronismo tiene la oportunidad de disputar la gobernación si “consolida una oferta sólida y transparente”, con candidaturas definidas mediante el voto directo de los afiliados y una distribución estratégica de los postulantes.
