Un chofer de una aplicación de viajes contó una experiencia ocurrida en un cementerio de Paraguay. El relato, difundido por el propio conductor, se viralizó en redes sociales.
Hernán Arce, conductor de una aplicación de viajes, relató una experiencia que ocurrió durante un servicio nocturno. El hecho tuvo lugar en la ciudad de Asunción, Paraguay, cuando Arce recibió un pedido de viaje cuyo punto de encuentro era el cementerio Mariano Roque Alonso.
Según el relato de Arce, alrededor de las 22 horas aceptó el viaje. Al llegar al lugar, intentó comunicarse con la pasajera, identificada como Rosita, pero el celular no respondía de manera habitual y la aplicación no permitía enviar mensajes. Tras varios intentos, logró comunicarse. La mujer le indicó que se encontraba dentro del cementerio y le pidió que ingresara. Arce declinó la solicitud y le pidió que saliera al encuentro del vehículo.
La pasajera accedió y subió al automóvil con dos bolsas verdes. Durante el trayecto, Arce percibió que la mujer hablaba. Al preguntarle si necesitaba algo, ella respondió: “No, acá con mi hijo no más estoy hablando”. Arce señaló que dentro del vehículo solo se encontraban ellos dos. La mujer insistió en que su hijo estaba presente y agregó: “Él me pide su pelota grande, pero yo le traje su pelota chica”.
El conductor decidió detener el vehículo y solicitó a la pasajera que descendiera. Ella accedió sin discusión y se retiró con sus pertenencias. Arce continuó su camino y, según su relato, comenzó a rezar.
El episodio fue difundido por el propio conductor y generó repercusión en redes sociales. No se registraron denuncias ni informes oficiales sobre el caso.
