La filial de la Cruz Roja Argentina en Comodoro Rivadavia, que funcionó durante décadas en General Mosconi, cerró sus puertas. Jorge Grau, hijo de una de sus fundadoras, recordó la historia de la institución y el rol de su madre, Rosalinda Da Silva.
La filial de la Cruz Roja Argentina en Comodoro Rivadavia cerró definitivamente sus puertas, según confirmó Jorge Grau, hijo de Rosalinda Da Silva de Grau, una de las impulsoras y referentes históricas de la institución en la localidad. El cierre fue anunciado por Grau en un mensaje publicado en sus redes sociales este martes.
“Duele para mí escribirlo. Cierra la sede de la Cruz Roja Argentina Filial Comodoro Rivadavia, la ex Cruz Roja General Mosconi”, comenzó Grau. En su publicación, sostuvo que “no cierra un edificio. Cierra una historia de muchas décadas” y recordó que la filial fue en su época “la más austral del mundo de la Cruz Roja Internacional”.
Según Grau, la institución nació entre finales de la década de 1960 y principios de los años 70 en General Mosconi, vinculada a la actividad de YPF. Un grupo de vecinos consiguió que la empresa estatal cediera un terreno fiscal en el Kilómetro 3, donde se levantó la primera sede, construida con chapa y recursos obtenidos mediante rifas, donaciones y trabajo voluntario.
“Con nada, con rifas, con donaciones, con trabajo a pulmón, Rosalinda Da Silva y un puñado de mujeres y hombres pusieron el primer granito solidario”, relató Grau, quien describió la primera sede como “la Cruz Roja del pueblo”.
Con el tiempo, la institución amplió sus actividades y brindó capacitaciones en primeros auxilios a trabajadores petroleros, atendió necesidades de los vecinos e intervino ante emergencias en Comodoro Rivadavia y otras localidades de Chubut. Grau recordó que se construyeron tres edificios: uno frente a la Comisaría de Km. 3, destinado a capacitación y atención; otro sobre la avenida Hipólito Yrigoyen, vinculado a un proyecto de Banco de Sangre; y la sede principal, que funcionó en este último inmueble.
El proyecto del Banco de Sangre, que Grau describió como “el sueño más grande”, no pudo completarse. “El Banco de Sangre nunca se pudo terminar del todo, no por falta de fondos, fue por política”, sostuvo. Grau remarcó que los edificios fueron construidos “a mano, por vecinos, sin punteros, sin política. Con plata de la solidaridad”.
Grau dedicó parte de su mensaje a su madre, Rosalinda Da Silva, a quien definió como “socia fundadora” de la filial. “Mi madre no hizo la Cruz Roja para tener un cargo. La hizo porque en Mosconi hacía falta”, expresó. Según su relato, Da Silva fue quien gestionó el terreno en YPF, cosió uniformes y enseñó a inyectar. “Cuando le dieron ese terreno, muchos le dijeron que estaba loca. Que acá en el sur del sur nadie iba a hacer Cruz Roja. Y ella lo hizo”, recordó.
La participación de Da Silva durante la Guerra de Malvinas también formó parte del relato. Jorge Grau, quien fue socorrista en esos años, señaló que la filial llegó a ser reconocida por Ginebra como la más austral del mundo.
En cuanto a las causas del cierre, Grau mencionó la falta de apoyo, la disminución de voluntarios, los costos crecientes y problemas en el funcionamiento de las comisiones. “Hoy, cuando bajan la persiana de la filial, se baja también un pedazo de la historia de Km. 3, de YPF, de las mujeres enfermeras, que hicieron patria sin que nadie las nombrara”, escribió. Y agregó: “No es solo que cierra una filial. Es que se pierde un lugar donde se salvaban vidas”.
Grau concluyó su mensaje afirmando que la sede no es “un edificio vacío”, sino “la segunda casa familiar que mi madre, Rosalinda Da Silva, le regaló a Comodoro”.
