La administración de Donald Trump aplicará desde este viernes aranceles a las importaciones de 60 países por falta de controles contra el trabajo forzoso. Argentina enfrentará un gravamen del 10%.
Estados Unidos pondrá en marcha este viernes una nueva batería de aranceles sobre las importaciones provenientes de 60 países, con alícuotas que van del 10% al 12,5%. La medida entra en vigor de forma inmediata tras el vencimiento del esquema provisorio de gravámenes dictado a comienzos de año y alcanza a naciones que concentran el 99,4% del total de las importaciones estadounidenses.
Según un reporte de Infobae, el detonante formal del paquete tarifario es el resultado de investigaciones encabezadas por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). El organismo determinó el pasado 2 de junio que la falta de una prohibición efectiva contra el ingreso de productos confeccionados con trabajo esclavo o forzado en estos mercados constituye una práctica «no razonable» que perjudica el juego limpio comercial.
Las naciones que cuentan con prohibiciones parciales o compromisos en marcha contra la explotación laboral —entre las que figuran Argentina, México, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Reino Unido y Bangladesh— afrontarán un gravamen base del 10%. En el caso particular de India, la tasa se redujo del 12,5% inicial tras ajustes normativos de último momento.
En el escalón más alto, con tasas que oscilan entre el 10% y el 12,5% (descontando aranceles previos), se ubican la Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza. China no aparece en la lista: el gigante asiático permanece bajo un régimen de sanciones directas y acuerdos bilaterales independientes.
La Casa Blanca contempló sectores sensibles que quedarán al margen del castigo económico: petróleo, gas y fertilizantes no pagarán la compensación arancelaria, y los bienes amparados bajo el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) mantendrán sus condiciones de exención.
Para esquivar el reciente límite impuesto por la Corte Suprema estadounidense —que restringió la facultad del Poder Ejecutivo para crear impuestos comerciales sin pasar por el Congreso—, el gobierno estadounidense apeló a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Esta herramienta habilita al presidente a fijar barreras unilaterales contra países señalados por políticas comerciales discriminatorias o injustificadas.
«Estados Unidos ha tenido una prohibición de importación de trabajo forzoso durante casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo», declaró Jamieson Greer, titular del USTR.
