El exjugador campeón con Gimnasia y Esgrima analizó la serie final ante Quimsa, valoró el trabajo de los jóvenes del plantel y aseguró que el cuarto punto suele ser el más difícil en una definición por el título.
A horas de un nuevo partido decisivo para Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, Diego Romero analizó el presente del equipo de Pablo Favarel, remarcó la fortaleza mental del plantel y trazó paralelismos con el campeonato obtenido en la Liga Nacional en 2006.
Romero, que fue pieza clave en aquella consagración, reconoció que vive la previa con nerviosismo pese a la ventaja de 3-0 en la serie final. “Hasta que no se cierre una serie no te podés relajar. Estoy nervioso, pero con una sensación muy buena”, declaró durante una entrevista con ADNSUR.
El ex interno sostuvo que la principal virtud del conjunto comodorense fue respetar al rival durante toda la serie, incluso cuando los partidos parecían definidos. “Gimnasia lo respetó de ese lado, le jugó muy físico y muy duro los primeros juegos en Santiago y acá en el Socios Fundadores no se relajó un segundo. El cuarto punto siempre es el más difícil”, advirtió.
Romero consideró que el gran desafío pasa por manejar la presión de tener la posibilidad concreta de cerrar una final. “Cuando estás 3-0 arriba, el partido más complicado es el que sigue. Hay que ganar uno más y eso nunca es sencillo”, señaló.
Al recordar la campaña que terminó con el título de 2006, destacó varias similitudes con el actual equipo. Según explicó, tanto aquel plantel como el de esta temporada llegaron a las instancias decisivas sin ser considerados candidatos por la mayoría de los especialistas. “En aquel momento el favorito era Libertad de Sunchales. Ahora muchos daban como favorito a Quimsa. Pero el básquet hay que jugarlo. Este equipo, igual que el nuestro, es un grupo por encima de las individualidades”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que la principal diferencia radica en la juventud del plantel actual. “Nosotros teníamos jugadores experimentados como Gabriel Cocha, Pablo Moldú, Leandro Masieri o Charlie Jones. Este equipo está sostenido por chicos muy jóvenes que están respondiendo de manera impresionante”, explicó.
Para Romero, una de las grandes claves del presente de Gimnasia pasa por la personalidad que muestran varios de sus jugadores en escenarios de máxima exigencia. “Lo que más sorprende es la personalidad de los más chicos. Gimnasia está acá por Dato, Chacón y Rivero. Son jugadores de 20 o 21 años que juegan una final como si llevaran diez temporadas en la Liga”, destacó.
El exjugador puso como ejemplo la reacción de Dato en uno de los partidos disputados en el Socios Fundadores. “Lo pusieron a prueba, le pasaron por atrás varias cortinas y respondió metiendo dos triples seguidos. Eso en un jugador de esa edad no es normal en una final”, analizó.
También elogió el trabajo colectivo que construyó el cuerpo técnico durante toda la temporada. “Son diez meses de trabajo. A veces se habla de una incorporación o de una figura, pero detrás hay un montón de horas de entrenamiento, planificación y esfuerzo”, sostuvo.
Otro de los aspectos que resaltó fue la presencia de jugadores que cumplen funciones menos visibles, pero fundamentales para el funcionamiento del equipo. “Todos los equipos campeones tienen soldados. Gimnasia los tiene. Hay jugadores que quizás no brillan en las estadísticas, pero hacen el trabajo duro, defienden, bloquean y sostienen al equipo”, explicó.
Durante la charla también recordó su llegada al plantel campeón de 2006 en plena disputa de la final. Reconoció que, con apenas 23 años, afrontó aquella experiencia con cierta inconsciencia propia de la juventud. “Era un pibe y no pensaba demasiado. Además, era un equipo que jugaba muy simple. Fernando Duró tenía sistemas sencillos y todos sabían exactamente lo que tenían que hacer”, recordó.
Según relató, una de las características de aquel conjunto era la claridad conceptual. “Podían cambiar los jugadores o las señas, pero todos terminaban haciendo lo mismo porque había una idea muy clara de juego”, comentó.
Finalmente, Romero destacó que el actual Gimnasia logró algo que muy pocos equipos consiguen en una definición: imponer sus condiciones al rival. “La serie la está llevando Gimnasia. Está jugando como quiere jugar Gimnasia. Cuando un equipo logra convencer al otro de que siempre va a estar un paso adelante, consigue una ventaja enorme”, concluyó.
