La confirmación de un caso de tuberculosis en una institución educativa de Río Gallegos generó preocupación entre familias y docentes, aunque especialistas remarcan que se trata de una enfermedad conocida, prevenible y con tratamiento efectivo.
Río Gallegos.- La confirmación de un caso de tuberculosis en una institución educativa de Río Gallegos generó preocupación entre familias y docentes, aunque especialistas remarcan que se trata de una enfermedad conocida, prevenible y con tratamiento efectivo.
En ese contexto, la neumonóloga infantil Sandra Barría brindó precisiones sobre la enfermedad y aseguró que la activación de protocolos sanitarios forma parte del procedimiento habitual ante este tipo de situaciones.
En diálogo con ADNSUR, la médica señaló que la detección de casos en establecimientos educativos no representa un hecho extraordinario y recordó que existen mecanismos de control diseñados para evitar la propagación de la enfermedad. “Es bastante común tener casos de tuberculosis en los colegios, de hecho nosotros lo hemos tenido, no es algo poco común, pero hay todo un trabajo muy importante que se hace justamente cuando se detecta un alumno con tuberculosis en un colegio o en un jardín”, explicó.
La especialista indicó que cada provincia cuenta con programas específicos para el seguimiento de la enfermedad y detalló que en el Área Programática Sur se realiza un control permanente de los pacientes diagnosticados. Según precisó, durante el año pasado se registraron 13 casos de tuberculosis en la región, de los cuales tres correspondieron a pacientes pediátricos. En lo que va del año, en tanto, se confirmó un solo caso infantil.
Barría destacó además el rol fundamental de la vacuna BCG, que se aplica a los recién nacidos antes de abandonar la maternidad y que protege contra las formas más graves de la enfermedad. “Esto es una enfermedad de mucho tiempo que todos estamos inmunizados para esto, la famosa BCG”, sostuvo durante la entrevista.
En relación con los síntomas, explicó que la tuberculosis suele manifestarse con tos persistente durante más de dos semanas, fiebre, sudoración nocturna, cansancio y pérdida de peso. Sin embargo, aclaró que estos signos pueden confundirse con otras enfermedades respiratorias, por lo que remarcó la necesidad de realizar una consulta médica cuando los síntomas se prolongan en el tiempo.
La neumonóloga también buscó llevar tranquilidad respecto al riesgo de contagio en ámbitos escolares. Explicó que los niños pequeños generalmente desarrollan formas de la enfermedad con escasa capacidad de transmisión y que, en la mayoría de los casos, son los adultos quienes contagian a los menores y no al revés. “Cuando un niño tiene una tuberculosis es porque hay un adulto contagiante que lo contagió y ellos se enferman”, señaló.
Cuando se detecta un caso en una escuela, los equipos de salud realizan estudios específicos sobre los contactos estrechos. Esto incluye evaluaciones clínicas, radiografías y pruebas diagnósticas destinadas a determinar si hubo exposición a la bacteria. En algunos casos, incluso se indican tratamientos preventivos para evitar el desarrollo de la enfermedad.
Otro de los aspectos que la profesional consideró necesario abordar es el estigma que todavía existe alrededor de la tuberculosis. “Hay un cierto miedo, se los discrimina, se los aparta y en realidad es una enfermedad como cualquier otra, es curable”, afirmó. En ese sentido, pidió evitar situaciones de señalamiento o exclusión hacia quienes reciben el diagnóstico.
Barría recordó además que el tratamiento es gratuito y que los pacientes son acompañados por el sistema de salud hasta obtener el alta médica. También explicó que una vez iniciado el tratamiento específico, el riesgo de contagio disminuye rápidamente. “A partir de que vos empezás a dar el tratamiento específico para la tuberculosis, a los 15 días ya deja de contagiar”, indicó.
Finalmente, la especialista insistió en la importancia de la consulta temprana ante síntomas respiratorios persistentes y remarcó que la enfermedad puede curarse si se diagnostica a tiempo. “Lo importante es entender que es una enfermedad común, que tiene cura, que el tratamiento es gratuito y que no hay que tener miedo a la consulta”, concluyó.
