A más de 100 días del deslizamiento, un segundo avance del estudio de IATASA propone una intervención de 40 metros de altura con escalones de tierra, lo que permitiría a los vecinos regresar a sus hogares en un plazo de entre 75 y 90 días de obra.
Vecinos del barrio Médanos, en Comodoro Rivadavia, comenzaron a vislumbrar una solución concreta tras más de 100 días del deslizamiento del Cerro Hermitte. La presentación de un nuevo informe técnico, elaborado por la empresa IATASA, plantea una obra de aterrazamiento que busca estabilizar la ladera y devolver la seguridad a las viviendas afectadas.
Verónica Costa, referente del barrio, detalló que el proyecto contempla intervenir unos 40 metros de altura mediante la construcción de escalones, con un movimiento estimado de 100.000 metros cúbicos de suelo. Esta metodología permitiría acelerar los tiempos al evitar el traslado de grandes volúmenes de tierra en camiones, facilitando su reubicación directa en sectores afectados. “Eso va a permitir que el barrio llegue a un factor de seguridad aceptable para que los vecinos vivamos con tranquilidad dentro de nuestros hogares”, explicó Costa.
Según informó el secretario de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos, Fernando Ostoich, los plazos estimados indican que en los próximos 10 a 15 días podrían completarse los preparativos administrativos y logísticos para iniciar la obra, que demandaría entre 75 y 90 días de ejecución.
La noticia fue recibida con entusiasmo por los vecinos, que ven en este plan una hoja de ruta clara tras meses sin certezas. “Esto nos da seguridad de que, transcurrido este tiempo, vamos a poder vivir con seguridad en nuestros hogares y eso sí alivia, da tranquilidad”, sostuvo la vocera, quien remarcó que muchos habitantes viven actualmente entre alquileres o en condiciones precarias dentro del barrio.
Sin embargo, también advirtió que la preocupación persiste frente a posibles retrasos en el inicio de las obras, especialmente ante la llegada del invierno, cuando las lluvias podrían agravar la inestabilidad del terreno. En ese sentido, los vecinos reclamaron aprovechar al máximo las condiciones climáticas favorables para avanzar sin demoras.
Otro punto clave es la situación de las familias que aún permanecen en la zona más cercana al cerro. Según recomendaciones técnicas, deberían abandonar sus viviendas durante los trabajos por el riesgo que implica intervenir una ladera inestable. La implementación de esta medida todavía está en análisis por parte del municipio.
Mientras tanto, la vida cotidiana sigue atravesada por dificultades. Más de 650 personas se vieron afectadas por la emergencia, con 154 viviendas comprometidas. A esto se suma la falta de gas desde hace más de 100 días, lo que obligó a los vecinos a recurrir a sistemas eléctricos para calefaccionarse y cocinar, con costos adicionales y sobrecarga en la red.
Pese a este escenario, el anuncio de la obra trajo algo que hacía tiempo no aparecía en el barrio: previsibilidad. Y con ella, la posibilidad concreta de regresar a la normalidad.
