Una mujer de Montevideo denunció haber sido estafada luego de comprar un supuesto cordero para celebrar el primer cumpleaños de su hijo.
Según relató, pagó 2.633 pesos uruguayos —casi 96.000 pesos argentinos al cambio— tras contactar a vendedores a través de redes sociales, quienes le exigieron que abonara únicamente en efectivo.
Gabriela realizó el pedido con anticipación para una celebración prevista dentro de dos semanas. Tras coordinar la entrega, el martes por la tarde un joven llegó en camioneta hasta su casa y le dejó una caja que, según le habían asegurado, contenía un cordero de 12,6 kilos listo para cocinar.
La mujer pagó casi 3.000 pesos y, apenas el repartidor se retiró, decidió abrir el paquete para revisar la mercadería. Estaba acompañada por su suegra y, según contó más tarde, lo hizo casi en tono de broma, sin imaginar lo que estaba por encontrar.
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ILUSTRATIVA / iStock
Al destapar la caja y sentir el fuerte olor que emanaba del interior, comprendió que no se trataba de un cordero: era un perro en avanzado estado de descomposición.
De inmediato intentó comunicarse con los responsables de la venta. “Les escribo y les digo: ‘Quiero saber qué me mandaron porque esto es todo menos un cordero. Quiero que ya me traigan mi dinero y se lleven esto de acá’”, relató en diálogo con el medio local Subrayado. Durante horas no obtuvo respuesta.
Más tarde, desde los números publicados le contestaron que al día siguiente realizarían el cambio porque “no estaba el repartidor” y le pidieron que freezara el animal hasta entonces. Sin embargo, Gabriela les advirtió que contaba con cámaras de seguridad frente a su vivienda y que tenía registrado el vehículo y al joven que realizó la entrega.
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Ante la falta de soluciones, decidió radicar la denuncia. La policía tomó intervención y ahora se esperan los resultados de ADN para confirmar oficialmente la especie del animal. Autoridades del Instituto Nacional de Carnes (INAC), del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) y de la Intendencia de Montevideo retiraron los restos para analizarlos.
La mujer reconoció que ya perdió la esperanza de recuperar el dinero, pero aseguró que su principal objetivo es que los responsables sean identificados. “Es más la impotencia de saber que están haciendo eso”, expresó.
