Un equipo de investigadores del IDEAus-CONICET y la UNPSJB encontró una punta de proyectil completa en el sudeste del lago Colhué Huapi. El material, asociado a tecnologías de entre 9.000 y 12.000 años antes del presente, representa el primer registro de este tipo en el Bajo de Sarmiento.
Un equipo de especialistas del Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus-CONICET) y de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) halló una punta de proyectil conocida en arqueología como «cola de pescado» en el sudeste del lago Colhué Huapi, en Sarmiento. Según informaron los investigadores, se trata del primer registro de esta tecnología en el Bajo de Sarmiento.
El descubrimiento se produjo durante una campaña de investigación realizada en 2023, en la que se llevaron a cabo muestreos sistemáticos de materiales arqueológicos. Además de herramientas de piedra, los especialistas recuperaron restos óseos de fauna, elementos de molienda y fragmentos de cerámica.
Las puntas «cola de pescado» suelen vincularse con tecnologías de entre 9.000 y 12.000 años antes del presente. Los sitios arqueológicos más antiguos identificados hasta ahora en el interior de Chubut tenían una antigüedad aproximada de 5.000 años.
El análisis tecnomorfológico de la pieza permitió establecer que fue elaborada mediante adelgazamiento bifacial, una técnica que consiste en extraer pequeñas lascas de ambas caras de la piedra. La roca utilizada proviene de fuentes secundarias ubicadas a unos 15 kilómetros del lugar del hallazgo.
Eduardo Moreno explicó: «Generalmente, dentro de las categorías que usamos en arqueología, estas puntas son interpretadas como parte de un arma similar a una lanza. Esta estaría compuesta por una parte de piedra (que es la punta), unida a un astil de madera, y vinculada con la caza».
Elisa Micozzi señaló: «El hallazgo proviene de un contexto arqueológico, por lo que también es importante decir que permite analizar no solo el objeto en sí mismo, sino también su relación con otros materiales, las características del sitio y los procesos de formación del registro arqueológico».
El descubrimiento se incorpora a una trayectoria de más de 20 años de investigaciones arqueológicas en el Bajo de Sarmiento. Micozzi sostuvo: «Este descubrimiento se integra en una trayectoria de más de dos décadas de trabajo del equipo de arqueología en la región. La continuidad de las prospecciones, excavaciones, análisis de materiales y estudios del paisaje permite construir conocimiento científico sobre las poblaciones cazadoras-recolectoras que habitaron el área, sus tecnologías, formas de subsistencia y modos de ocupar el territorio. Es un aporte al estudio del poblamiento humano temprano, no solo para el Bajo de Sarmiento, sino también para discusiones más amplias sobre el uso del espacio y la movilidad de las poblaciones humanas, en particular para Patagonia y Sudamérica en general».
Los investigadores consideran necesario continuar con los estudios cronológicos y regionales para determinar la antigüedad de las ocupaciones humanas, los desplazamientos de las poblaciones y las transformaciones del paisaje en el sur de Chubut.
