El actor Alan Alda, de 90 años, habló sobre su diagnóstico de párkinson y la estrategia que utiliza para afrontar los desafíos diarios. Un neuropsiquiatra explicó a Fox News Digital cómo el humor puede influir en la percepción de la enfermedad.
A los 90 años, el actor Alan Alda reconoció las limitaciones que le impone la enfermedad de párkinson y describió su enfoque para sobrellevarlas. Alda, conocido por su papel del capitán Benjamin Franklin “Hawkeye” Pierce en la serie MASH, recibió el diagnóstico en 2015 y lo hizo público en 2018.
En una entrevista con CBS News, Alda recordó que una noche soñó que alguien lo atacaba y le arrojaba un saco de papas. En realidad, había lanzado una almohada a su esposa, Arlene. “Tenía un síntoma que en aquel entonces no era muy conocido: representar mis sueños”, explicó el actor. Este comportamiento puede aparecer como síntoma temprano de la enfermedad.
Las dificultades físicas forman parte de su vida diaria. Actividades como abotonarse una camisa o ponerse los calcetines pueden requerirle paciencia y nuevos intentos. Alda dijo que procura abordar esos desafíos como rompecabezas que debe resolver, en lugar de concentrarse únicamente en la frustración.
Cuando tiene problemas para controlar el ratón de la computadora mientras escribe un correo electrónico, por ejemplo, imagina que el “Dr. Parkinson” mueve su mano por la pantalla y borra lo que estaba haciendo. De ese modo, transforma un momento incómodo en una oportunidad para reírse de lo que sucede.
“La mejor manera de afrontar cualquier problema, por pequeño que sea, es encontrarle el lado gracioso y reírse de él”, afirmó el actor. También lo resume con una frase: “No dejo que el párkinson me defina”. Incluso bromea al describir la enfermedad como “solo un pasatiempo”.
Su estrategia no consiste en negar el diagnóstico, sino en aprender a convivir con él. “Realmente creo que la realidad es mi amiga. No quiero desear que desaparezca. No puedo desear que desaparezca. No puedo esperar un futuro mejor. Tengo que aceptar lo que es”, señaló.
Chadrick Lane, director de la Clínica de Geriatría y Neuropsiquiatría del Centro Médico UT Southwestern, en Dallas, Texas, explicó a Fox News Digital que el humor puede ayudar a reinterpretar las experiencias difíciles. Aunque no ha tratado a Alda, consideró que puede ser una herramienta útil para quienes viven con párkinson.
“El humor implica una reestructuración cognitiva, la idea de ver una circunstancia desde diferentes perspectivas, no necesariamente cambiando la realidad en la que uno se encuentra, sino modificando el significado y el peso emocional de la situación”, sostuvo Lane.
Según Lane, tomar cierta distancia psicológica frente a una experiencia angustiante, como recibir un diagnóstico médico, puede cambiar la perspectiva. El humor también cumple una función social: “El humor se comparte a menudo. Nos une”, afirmó. La risa puede generar cercanía y ayudar a que las personas no atraviesen solas el proceso.
El neuropsiquiatra calificó como “enormemente empoderadora” la aceptación que demuestra Alda y destacó la importancia de reconocer las decisiones que todavía están al alcance de cada persona. “Rara vez tenemos control sobre todo nuestro día, y mucho menos sobre toda nuestra vida, pero a menudo sí tenemos control sobre lo que elegimos en el momento”, concluyó.
