Masa de harina, agua y aceite, fritas y rebozadas en azúcar y canela. Un clásico de merienda que se hace con lo que hay en la alacena y sale crujiente.
Estas tortitas son de esas recetas que nacieron del aprovechamiento, cuando había poca cosa en la alacena y mucha imaginación en la cocina. La receta es de la abuela Lola, la compartió el cocinero español Karlos Arguiñano, y se resuelve con harina, agua y aceite. Después viene lo mejor: se fríen y se rebozan en azúcar y canela mientras están calientes. El resultado es un bocado crujiente por fuera, tierno por dentro y con ese sabor a merienda de otra época.
Es una receta fácil y rápida: quince minutos de trabajo, media hora de reposo de la masa y quince de fritura. Rinde cuatro porciones y se puede hacer el mismo día que se come. Un detalle que cambia todo: usá un aceite suave o de girasol para la masa, porque el aceite de oliva virgen extra tiene un sabor demasiado fuerte y se lleva puesto el dulzor. Y otro: si hacés las tortitas finitas quedan bien crocantes; si las dejás un poco más gruesas, salen más tiernas y esponjosas.
Ingredientes
- 250 a 300 g de harina
- 150 ml de agua templada
- 50 ml de aceite de girasol
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de sésamo
- Aceite suave para freír
- Azúcar y canela para rebozar
- Hojas de menta para decorar
Elaboración
- Calentá el aceite de girasol con el sésamo en una sartén chica. No hace falta que hierva: solo templarlo para que el sésamo perfume el aceite.
- En un bol, poné el agua templada, la levadura y una pizca de sal. Mezclá bien hasta disolver.
- Sumá el aceite aromatizado con el sésamo y después la harina, de a poco, mezclando mientras agregás hasta obtener una masa uniforme.
- Tapá el bol y dejá reposar la masa media hora.
- Espolvoreá harina sobre la mesada, amasá un poco y formá un rulo largo. Cortalo en porciones y armá tortitas planas con la mano o con el rodillo.
- Calentá un dedo de aceite suave en una sartén. Cuando esté bien caliente, freí las tortitas de a una o dos por vez, hasta que se doren de los dos lados.
- Escurrilas sobre papel absorbente.
- Mezclá azúcar y canela en un recipiente y rebozá las tortitas apenas salen del fuego, mientras están calientes y el aceite de la superficie hace de pegamento.
- Serví decoradas con una hoja de menta.
Tips
- Nunca uses aceite de oliva virgen extra para la masa: su sabor tapa el del azúcar y la canela.
- Si te sobra sésamo o no te gusta, se puede omitir. La receta conserva igual su sabor tradicional.
- Se conservan uno o dos días en un recipiente hermético. Para recuperar el crocante, calentalas unos minutos en horno a 160 grados.
- Van muy bien con miel, con dulce de leche o con una mermelada casera de frutillas.
Artículo elaborado con información de Hogarmania, con asistencia de IA y bajo supervisión de un editor de ADNSUR.
