En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, dos especialistas de la Universidad Hospital Italiano describieron manifestaciones de estrés laboral y criterios para buscar asistencia profesional.
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, dos especialistas de la Universidad Hospital Italiano señalaron la importancia de intervenir a tiempo y eliminar prejuicios en torno a la salud mental en el trabajo.
Según indicaron, el cansancio, la hiperconectividad y la dificultad para desconectar al finalizar la jornada laboral son situaciones frecuentes. Cuando las exigencias laborales afectan los límites entre la vida personal y la profesional, el cerebro mantiene un estado de alerta constante que dificulta los procesos biológicos de recuperación psíquica e impacta en el bienestar emocional.
Verónica Lapelle, directora de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Hospital Italiano, declaró: «Promover la salud mental requiere vínculos que brinden contención, espacios seguros y momentos de reflexión para conectar con el presente. Estos elementos son pilares para construir un bienestar psíquico genuino y duradero en el ámbito profesional».
Fátima Barragán, coordinadora de la misma licenciatura, detalló las principales señales de alerta:
- Alteraciones somáticas y biológicas: insomnio persistente con despertares tempranos vinculados a preocupaciones laborales, cefaleas tensionales o somatizaciones gastrointestinales.
- Distanciamiento afectivo y despersonalización: apatía e indiferencia en la interacción con el entorno interpersonal y profesional, junto con una pérdida progresiva del sentido del propósito.
- Anhedonia y labilidad emocional: dificultad para experimentar placer en actividades recreativas, aplanamiento afectivo o episodios de llanto sin un desencadenante claro.
Las especialistas indicaron que es necesario diferenciar la fatiga habitual del agotamiento patológico. Mientras que el cansancio ordinario es reversible y cede con el descanso nocturno o del fin de semana, el agotamiento patológico o ansiedad clínica es un cuadro persistente en el que la persona se siente extenuada incluso al iniciar la jornada y pierde su nivel habitual de funcionalidad.
Respecto de cuándo acudir a una consulta especializada, las expertas sostuvieron: «El organismo necesita señales claras que permitan procesar la finalización de las exigencias cotidianas y dar lugar a la recuperación psíquica. Sentirse desbordado no refleja una falta de voluntad; cuando el sufrimiento compromete la funcionalidad cotidiana, el desempeño o la salud física, es una señal clara para buscar acompañamiento profesional».
Fuente: NA
