Un estudio de Bumeran entre más de 3.000 trabajadores y especialistas reveló que el 48% descartó alguna oportunidad porque exigía presencialidad. Hoy, el 47% trabaja en formato híbrido, el 33% presencial y el 20% remoto; y el 73% de quienes eligen la flexibilidad busca reducir gastos de transporte, alimentación y vestimenta.
Casi la mitad de los argentinos ya rechazó una oportunidad laboral por la modalidad de trabajo. Un estudio de Bumeran, la plataforma de empleo, realizado entre más de 3.000 trabajadores y especialistas en recursos humanos, determinó que el 48% de los consultados descartó alguna propuesta porque exigía presencialidad: el 39% dejó de avanzar con puestos que pedían asistir todos los días a la oficina y otro 9% rechazó ofertas que incluían algún nivel de presencialidad.
En el extremo opuesto, apenas el 2% rechazó un empleo por ser completamente remoto, mientras que la mitad de los participantes aseguró que nunca tomó una decisión laboral en función de esta condición. El dato muestra que la modalidad dejó de ser un detalle del contrato para convertirse en un factor que ordena la búsqueda de trabajo.
Cómo se trabaja hoy en la Argentina
Según el relevamiento difundido este martes 22 de septiembre, hoy el 47% de los consultados trabaja bajo un esquema híbrido, el 33% lo hace de manera presencial y el 20% desarrolla sus tareas a distancia. Cuando pueden elegir, las preferencias se inclinan todavía más hacia los formatos flexibles: el 51% optaría por combinar trabajo remoto y presencial, el 41% elegiría trabajar completamente a distancia y solo el 8% concurriría todos los días a la oficina. Además, el 64% afirmó que rechazaría una propuesta si la modalidad no coincide con la que considera ideal.
El ahorro de gastos, detrás de la decisión
Entre quienes priorizan el trabajo remoto o híbrido, el principal argumento es económico y de tiempos. El 83% destacó el ahorro de tiempo como uno de los beneficios centrales, mientras que el 77% señaló que estos esquemas permiten compatibilizar mejor las obligaciones laborales con la vida personal. Otro 73% valoró la reducción de gastos vinculados con transporte, alimentación y vestimenta: son los costos que desaparecen o se achican cuando no hay que viajar todos los días.
El relevamiento agrega que el 63% puede administrar mejor sus horarios y que el 62% mencionó una mayor comodidad y concentración al trabajar desde el hogar. A su vez, el 54% relacionó estas modalidades con un mayor bienestar emocional y el 52% con una reducción de las distracciones y una mejora de la productividad.
La presencialidad, sin embargo, conserva argumentos entre quienes la prefieren: el 49% valoró especialmente el contacto con los compañeros de trabajo y el 45% destacó que compartir el espacio físico puede favorecer la comunicación y el trabajo en equipo. También aparecen entre sus ventajas el aprendizaje y el desarrollo profesional, la productividad y el acceso directo a herramientas y recursos de las empresas.
Quién decide la modalidad
El estudio también midió quién tiene la última palabra. El 73% de los empleados indicó que su modalidad fue determinada exclusivamente por la empresa, mientras que solo el 7% afirmó haber participado de una decisión conjunta. Otro 11% señaló que la definición corresponde a cada equipo y apenas el 9% dijo tener libertad para elegir individualmente. En la práctica, la posibilidad de ahorrar los gastos del traslado depende más de la política de cada compañía que de la preferencia del trabajador.
De cara al futuro, el formato híbrido aparece como la alternativa que concentra mayores expectativas entre los especialistas: el 73% considera que será la modalidad predominante dentro de diez años. En cambio, el 18% proyecta un escenario principalmente remoto y el 9% espera que prevalezca la presencialidad.
El dato tiene una lectura económica directa: ir a trabajar todos los días tiene un costo. Para los consultados, la modalidad dejó de ser una preferencia de comodidad y pasó a ser una decisión con impacto en el bolsillo: menos transporte, menos almuerzos fuera de casa y menos ropa para la oficina aparecen entre las razones para aceptar o rechazar un empleo. Entre quienes eligen los formatos flexibles, casi tres de cada cuatro lo dicen con todas las letras: lo que buscan es bajar esos gastos.
Nota en base al estudio de Bumeran difundido por Infobae y Mendoza Post, con asistencia de IA y editada por un redactor de ADNSUR.
