A siete meses del desmoronamiento del Cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia, 21 familias permanecen alojadas en el Albergue Municipal Evita y reclaman una solución habitacional definitiva.
Un total de 21 familias damnificadas por el desmoronamiento del Cerro Hermitte continúan alojadas en el Albergue Municipal Evita de Comodoro Rivadavia, a siete meses de la emergencia que afectó a distintos sectores de la ciudad. Los vecinos manifestaron que atraviesan dificultades cotidianas y esperan respuestas sobre su futuro habitacional.
Luisa, una de las damnificadas que permanece en el lugar, relató las condiciones en las que viven y cuestionó la demora en las soluciones. «Hace 7 meses que estamos acá y no tenemos noticia, no tenemos resolución en nada», afirmó en declaraciones a ADNSUR. Según explicó, las familias deben adaptarse a espacios reducidos, compartir habitaciones y convivir con condiciones que se volvieron más difíciles de sostener con el paso de los meses.
«Estamos acá incómodos, dormimos mal, trabajamos. Yo trabajo todos los días. No dormimos bien, no tenemos colchón como la gente», sostuvo la mujer. También señaló que los chicos no cuentan con privacidad y que las familias deben organizar su vida cotidiana dentro de un espacio pensado originalmente como alojamiento temporal.
Uno de los problemas planteados está relacionado con el lavado y secado de la ropa. Los vecinos utilizan un tráiler ubicado fuera del edificio para realizar distintas actividades, pero deben trasladar la ropa mojada desde los pisos superiores hasta ese sector. «Tenemos que bajar del tercer piso, secar en el tráiler, subir otra vez. Es todo un tramo muy complicado y muy pesado», explicó Luisa.
El tráiler se convirtió en un espacio indispensable durante estos meses. Allí cuentan con una cocina, una heladera y una mesa, además de utilizarlo para lavar ropa y, en algunas ocasiones, preparar comida para los chicos. «Los chicos también se cansan de la misma comida todos los días», explicó una de las vecinas.
En cuanto a la situación habitacional, los damnificados remarcaron que muchos de ellos tenían viviendas propias antes del desplazamiento del Cerro Hermitte. Mariana, otra de las vecinas, contó que su casa estaba ubicada en Sismográfica Alta y que sufrió desplazamientos y grietas. «Nosotros teníamos vivienda propia y ahora no nos quedó nada, quedamos en la calle directamente», afirmó.
Actualmente, según los testimonios recogidos, son 21 las familias que continúan alojadas en el Albergue Evita. Los vecinos aseguraron que forman parte del sistema de scoring implementado por el Municipio para establecer prioridades entre los damnificados, aunque cuestionaron la información disponible sobre las soluciones que recibirá cada familia.
Una de las damnificadas contó que figura en el primer listado difundido y que había solicitado un terreno con materiales. Sin embargo, explicó que recibió como respuesta que le correspondería un terreno fiscal y que la entrega de materiales dependería de un trámite posterior. «Ese listado que salió ahora es provisorio», sostuvo.
El sistema de puntuación también genera interrogantes entre los vecinos. «El scoring es un número cualquiera. Hay otros que tienen menos años, vive solo, tiene más puntos. A uno le dan módulo, a otro le dan terreno solo. No se entiende», cuestionó uno de los damnificados.
Uno de los principales reclamos apunta a la diferencia entre recibir un terreno y contar con una solución habitacional completa. «Si te dan un terreno y no un material, ¿qué hacemos con eso?», planteó el vecino, al considerar que la asignación de un lote por sí sola no resuelve la situación de las familias que llevan meses viviendo en el albergue.
Las condiciones de descanso también fueron señaladas como un problema. Luisa contó que desde los primeros días debió utilizar frazadas y acolchados debajo de los colchones para mejorar las condiciones de descanso. «Son muy finitos los colchones. La verdad que no da para dormir ahí porque te hace doler todas las costillas», relató.
Los vecinos remarcaron que no desconocen la asistencia recibida, pero consideran que el alojamiento se extendió durante demasiado tiempo. «No quiero quejarme porque tenemos un techo, no lo adecuado exactamente porque es incómodo», manifestó otro de los damnificados. «Ya pasó bastante tiempo. Estar en esta situación no es nada agradable», agregó.
También cuestionaron los tiempos previstos para resolver la situación habitacional de todos los afectados. «Si están diciendo que 45 casas en 7 meses, imaginate 260, 300 casas. Va a pasar otro año y ¿qué va a pasar con nosotros? Vamos a seguir estando acá», advirtió.
Durante el testimonio, los vecinos además manifestaron su malestar porque no se les permitió realizar la entrevista dentro del predio del Albergue Evita. Por ese motivo, debieron trasladarse hasta el sector de la valla para poder dialogar con los medios y contar las condiciones en las que permanecen alojados.
